Recuerdo haber probado este título cuando era bastante chica; mi hermano lo tenía en su PC cuando vivíamos juntos y yo pasaba mucho tiempo jugándolo. Me fascinaba, y le tenía mucho cariño, por lo que cuando recordé su existencia nuevamente no dudé en regresar a él.
A pesar de ser un juego de plataformas, en los que generalmente no se ven demasiadas variantes y pueden llegar a ser repetitivos —por mucho que me gusten—, aquí los diferentes escenarios y personajes hacen de esta obra una experiencia muy entretenida.
No posee mecánicas especialmente innovadoras; destacando quizá que en lugar de saltar sobre los enemigos —como en la mayoría de los que componen este género—, se los suele destruir disparando con alguna de las distintas armas disponibles, pese a tener la opción de utilizar un doble salto sobre ellos también.
La historia no es tampoco nada única o elaborada: se trata de conseguir un
objeto robado por el villano, nada más. Sin embargo, los personajes, incluso sin tener prácticamente diálogos, poseen mucho carisma. Sus diseños y animaciones los vuelven muy divertidos y hasta entrañables, tanto los protagonistas como los propios enemigos. Y me pareció bastante favorable el hecho de que sean dos los personajes jugables, y que cada uno de ellos goce de una habilidad característica.
Con certeza, lo que mayor fascinación me produce en este juego es su apartado audiovisual. Estéticamente es magnífico, el diseño de los escenarios, personajes, armas y ataques de estas destaca mucho y le otorga una ambientación estupenda; muy caricaturesca, humorística y llena de color.
La música me encanta de igual manera; va excelente con el estilo de juego y con la atmósfera de cada uno de los escenarios, apoyando mucho la inmersión. Y, aunque en alguna pantalla en particular puede llegar a volverse pesada si se está mucho tiempo ahí —obviamente—, no creo que en general sean repetitivas. Asimismo, los efectos de sonido aportan lo suyo y quedan fantásticos.
Por su parte, la animación me parece muy correcta: se siente fluido y cuidado al mismo tiempo. En lo personal, adoraba los pequeños detalles: el modo que tienen los enemigos de destruirse en mil partículas al morir, las mariposas volando y otros elementos que se mueven por ciertos niveles y que, de nuevo, contribuyen mucho en la ambientación y estilo.
Otra particularidad que encontré interesante fue la forma de utilizar las diversas armas; estas no solo se podían usar a preferencia del jugador para derrotar a los antagonistas, sino que en determinadas situaciones se las requería para completar un pequeño puzle al avanzar, o conseguir algún elemento secreto.