viernes, 28 de agosto de 2020

Reseña: Chantelise - A tale of two sisters

Título: Chantelise - A tale of two sisters.
Título original: Shanterīze.
Idioma original: Japonés.
Creador/Desarrolladores: EasyGameStation.
Género: RPG de acción.
Plataformas: PC.
Modo de juego: 1 jugador.
Año: 2006.
País: Japón.
Hace cinco años, la maldición de una bruja bajo la luna roja convirtió a Chante en un hada. Ahora ella y su hermana Elise deberán buscar una forma de convertirla de nuevo en humana.

En sus viajes se encuentran con un pueblo que es el hogar de una peculiar comerciante llamada Aira, y de una extraña vidente mercurial que se hace llamar Elma.

¿Podría este lugar ser la clave para devolver a Chante a la normalidad? ¿O dará lugar a más respuestas que las dos hermanas siempre quisieron saber?

Estaba muy emocionada por jugar a este juego, que si bien no es muy conocido ni sobresale, yo lo había decidido, por simple azar, como mi primer RPG de acción.

La historia en un principio no me llamó demasiado la atención; me parecía simple, aunque esperaba que al avanzar se volviera más compleja, con algún giro argumental, nuevos personajes o una resolución impactante. Y, de hecho, lo hace; sin llegar a ser una trama memorable, no es tan típica como aparentaba al inicio. 

Como digo, no está mal: tiene su elaboración y no es tan trillada. Sin embargo, tampoco es de esas historias que te emocionan y te adentran en ella, aquí todo transcurre sin que importe mucho. Al menos yo no logré conectar y, al final, lo que sucediera con las protagonistas no me generaba preocupación.

Y, seguramente, en gran medida se debiera a los personajes. Pese a que me parecieron correctos, pues exhiben personalidad y se distinguen unos de otros, les falta mayor profundidad. Sus relaciones no se sienten creíbles, y no consiguen hacer que el jugador empatice con ellos. 

Respecto a su estilo de juego, disfruté lo suficiente, a pesar de que no sé qué tanto de eso se debió a la novedad que representaba para mí. De todos modos, sin ser muy original en ninguno de sus componentes, logra entretener y mantener un apropiado balance entre la trama y sus pantallas jugables, y así hacer que quieras seguir adelante.  

En general, posee una jugabilidad sencilla, una vez que aprendes la forma de ataque es cuestión de repetirla una y otra vez. El añadido de poder utilizar magias me parece un punto muy acertado ya que aparte de ser una gran ayuda, vuelve más dinámico el juego, añadiendo mayor cantidad de variantes.

En cuanto a la dificultad me sorprendió porque, si bien empieza normal, al rato de jugar se percibe un poco más complicado de lo que se supondría. Primeramente está el hecho de que el personaje no sube de nivel, la manera de avanzar es comprando artículos —y el método de compra también cuenta con sus pequeñas trabas— o con algunas pequeñas mejoras que se obtienen al terminar ciertos niveles. No obstante, lo principal es que una vez que mueres en un nivel, debes comenzar todas las pantallas de la mazmorra de nuevo. Y el morir, sobre todo con los jefes, no es algo extraño.

Para compensar tiene un buen tutorial como iniciación que te enseña todas las habilidades del personaje, aunque es cierto que este detalle podría haberse implementado de un modo más integrado al argumento; aun así, es mejor que nada. También es conveniente que te permita repetir las pantallas que ya has jugado, pues puede servir tanto para obtener dinero como para encontrar las debilidades de un enemigo.

Además, posee el detalle de un cofre secreto en cada pantalla. Yo los descubrí por pura casualidad, aunque luego en la historia aparece cierto personaje que te da pistas para encontrarlos. Son bastante útiles y un desafío más que se le marca al jugador.

Pese a que sus gráficos no son de los mejores, consigue obtener una buena ambientación. Sus escenarios tridimensionales son bastante pobres y los personajes en dos dimensiones quedan un tanto extraños e incluso desubicados sobre ellos; al menos en el principio, hasta que te acostumbras. De cualquier forma, con los colores, texturas, iluminación, música, y otros elementos del entorno, consiguen que, al menos en las pantallas de batallas, logres adentrarte en la atmósfera del lugar. 

El diseño de personajes tuvo sus pros y contras. En un inicio me gustó, tanto los personajes como las vestimentas, ya que tienen un estilo anime algo simple pero agradable y bonito. Sin embargo, pronto se nota que los personajes femeninos, que son la mayoría en el juego, son prácticamente iguales entre sí, salvando el estilo del cabello y algunos pequeños detalles más.

Con los enemigos tampoco había demasiado impacto: los diseños eran simples y muchos se repetían variando solo colores, tamaños o mayor resistencia y fuerza a medida que se avanzaba. Incluso los jefes no destacaban en lo que concierne a la estética.

La música, por su parte, me convenció. No ostenta demasiada variedad, pero las canciones y melodías que posee son agradables, quedan bien con los escenarios en los que se utilizan y ayudan con la ambientación.

Como apunte aparte, los controles se me hicieron muy difícil de llevar con teclado, tuve que terminar jugando con joystick, sobre todo por el control de la cámara. Esto puede llegar a ser un problema para quienes solo tienen la posibilidad del teclado; aunque puede que con la configuración apropiada de teclas no moleste.

Para terminar, la resolución es acertada. El jefe final posee varias fases, como es común, y tiene una complejidad idónea. En cuanto a la trama: se cierra de manera adecuada y con un toque curioso. En general, te deja con una sensación de satisfacción, que es justo lo que busco al finalizar esta clase de juegos. 

Un juego entretenido, con una trama aceptable y una jugabilidad correcta. Puede resultar un desafío y está bien para mantenernos un rato divertidos, pero no tiene aspectos especialmente destacables. 

miércoles, 31 de julio de 2019

Música: Comentando lo nuevo (6): The hype - Twenty One Pilots

En esta sección hablaré un poco y daré mi opinión al respecto de algún video musical (videoclip) que haya salido hace poco tiempo. Puede ser de bandas o solistas que conozco mucho, poco o incluso nada, pero que me interesan. El objetivo es que todos puedan dejar a su vez sus comentarios al respecto y compartir opiniones.  


 THE HYPE (TWENTY ØNE PILØTS)



Si bien conocía y me gustaba Heathens desde hace tiempo, no fue hasta hace apenas un par de meses que empecé a escuchar el resto de canciones de TØP, a conocer sus personajes y el mundo que han creado a través de sus álbumes y a alucinar con todo ello.

Por lo tanto, cuando vi que habían subido un video nuevo, sabía que tenía que aprovechar y traerlo al blog, sobre todo porque hace bastante que no publico entradas sobre música.

Pese a no convertirse en uno de mis favoritos, me fascina como siempre consiguen dejar más o menos claro en sus videos a lo que hacen referencia, pero a su vez muchos otros detalles quedan a libre interpretación. 

En este caso, y en términos muy generales —ya que esto no pretende ser un análisis—, lo que yo entiendo del video es su asenso como banda, el cómo se recuperan de los fracasos que pueden ocurrir cuando se dejan llevar por el "hype" —representado, extrañamente, con la cantidad de franela que están vistiendo— y el deseo de volver a sus orígenes. En resumen, un videoclip interesante y con el estilo característico del grupo.

La estética también es típica de ellos, con colores desaturados —resaltando solo el amarillo al final, al tratarse de una canción del álbum Trench— y con una atmósfera un tanto oscura. La canción en sí me gusta, aunque como me pasa con el video, no resulta de mis favoritas.

De todas formas, espero que lo disfruten y que me cuenten su opinión sobre esta banda. Que estén muy bien, ¡saludos!


viernes, 23 de noviembre de 2018

Reseña: Monk

Título: Monk.
Título original: Monk.
Idioma original: Inglés.
Actores principales: Tony Shalhoub, Traylor Howard, Ted Levine y Bitty Schram.
Género: Policial, comedia, drama.
Año: 2002.
País: Estados Unidos.
Episodios: 125 (8 temporadas).
Duración aprox. de los episodios: 42 minutos.
Adrian Monk (Tony Shalhoub) era un brillante detective de homicidios que trabajaba para el departamento de policía de San Francisco (California) hasta que su esposa Trudy falleció en un atentado con coche bomba. A consecuencia del accidente, Monk sufre una crisis nerviosa que le deja sin querer salir de casa durante los tres años siguientes. 

Ayudado por su amiga y enfermera de profesión Sharona Fleming (Bitty Schram), Monk comienza a trabajar como detective privado freelance con la esperanza de convencer a su antiguo jefe, el Capitán Stottlemeyer (Ted Levine) de que le deje volver al cuerpo.

La atención obsesiva de Monk por los detalles inapreciables para los demás, le conduce a discrepar siempre de las teorías aparentemente más obvias, a encontrar patrones de conducta, conexiones entre casos y personas, etc. Mientras ayuda en casos de crímenes, continúa investigando la muerte de su mujer, el único caso que no ha sido capaz de resolver aún.

Esta serie la conocí hace años, ya que mi madre la veía de vez en cuando. Dado que era más chica, las series policiales que ella solía mirar no me gustaban. Esta, sin embargo, y seguramente por su gran humor, era de mis favoritas. Por ello, con el buen recuerdo que tenía, decidí ponerme a verla entera.

La trama no es muy original, pues es bastante común la fórmula del «genio» que ayuda a la policía a resolver diferentes crímenes. En estas historias el peso de la serie recae en los hombros del protagonista, ya que él es la clave para aportar algo entretenido y original, y en este caso, Monk me parece fantástico en ese rol.

Su trastorno obsesivo compulsivo lo convierte en un personaje muy particular. Que si bien en ocasiones su comportamiento puede ser desquiciante, y se comprende con facilidad la frustración del resto de personajes que conviven con él, también llega a ser muy entrañable. Por más que es alguien serio, tiene comportamientos muy inocentes que logran convertirlo en un personaje tierno por momentos. Sin duda, consigue ganarse la simpatía del espectador sin esfuerzo.

El resto de los personajes no están mal, aunque no llegan ni de cerca al nivel del protagonista. Pese a que me agradaron y creo que cada uno de los secundarios le agregó algo interesante a la serie, teniendo una singular relación con el protagonista que lo ayudaba a este de diferentes maneras, no lograron destacar demasiado por sí solos ni se los echa muy en falta si no aparecen.

En un principio los casos tratados me resultaron muy amenos, no obstante, luego de unos cuantos ya empiezan a percibirse repetitivos. Si bien se alterna entre dos formas de presentar el misterio —mostrar quién fue el asesino e intentar averiguar cómo lo hizo, o simplemente no saber quién fue—, suele seguir un procedimiento general semejante. A su vez, a pesar de ser muy rebuscados en ciertos casos, donde es casi imposible descubrirlo antes que el protagonista, en otros es muy fácil de deducir el desenlace.

Aunque se intenta variar, en lo personal sentí que era mucho de lo mismo, pocos fueron los capítulos que se me hicieron innovadores. A pesar de esto, consigue entretener y no está mal para ver episodios sueltos, pero mirar la obra completa puede terminar siendo cansino.

Aun así, me provocaba ganas de avanzar con la esperanza de llegar a algún capítulo donde ocurriera algo relevante en la trama principal o, al menos, algo fuera de lo común en la serie y, por tanto, más llamativo. Esto no ocurría en demasía, por desgracia, y recién se pudo ver con mayor frecuencia en la temporada final.

De cualquier manera, uno de los puntos que me pareció más flojo fue la falta de realismo. Pese a ser claro que se inclina hacia el lado humorístico en lugar del policial, teniendo incluso momentos que rozan lo absurdo, también trata temas complicados y dramáticos, y si bien lleva ambos lados por separado correctamente, al combinarlos no terminaba de convencerme. 

En lo personal, las situaciones que me resultaron raras eran lo rebuscado de los crímenes —o en la forma que tiene Monk de resolverlos— y el motivo —muchas veces con poca lógica— que tienen los asesinos para cometerlos. Como es evidente, esto puede encajar en historias que no se toman en serio a sí mismas o —teniendo en cuenta que trata homicidios— que tengan un humor negro característico. Aquí no sentí que llegaran del todo a ese punto, por lo que quedaba en un lugar intermedio un tanto extraño.

Por otro lado, olvidando esas ocasiones particulares, como serie humorística funciona. Tiene momentos que llegan a ser muy graciosos, y prácticamente todos ellos son causados por el protagonista, su singularidad e ingenuidad, aunque los otros personajes aportan lo suyo. No obstante, sin llegar a ser hilarante. Su humor es correcto y en general bien utilizado, pero tal vez algo repetitivo.

Con respecto a la extensión, considero que se excedieron con sus ocho temporadas. Entiendo que cuando una serie tiene éxito se intenta seguir con ella lo máximo posible, aun así, en este caso creo que con un par de temporadas menos habría ido igual de bien o hasta mejor; sin embargo, tampoco es algo que moleste en exceso ni se haga insoportable de ver.

El guion era correcto sin mayor destaque. En algunas circunstancias los diálogos no se sentían naturales, pero fueron muy pocas las veces en que percibí esto. Por otro lado, la banda sonora me agradó, las melodías dentro de la serie se utilizan de modo acertado y los temas de apertura me encantaron.

En cuanto a los efectos especiales, maquillaje y demás, fueron muy flojos. Se notó que no le dieron mucha importancia a esto o que no tuvieron los recursos para trabajarlo mejor. Teniendo en cuenta que —aunque más centrado en el humor— era una serie policial, esta característica merecía un mejor cuidado. No obstante, en general cumplía adecuadamente con su apartado técnico, sin sobresalir.

El final me gustó mucho. Toda la última temporada fue sin duda la más entretenida. En ella se puede ver un avance significativo del protagonista en comparación a las anteriores, que es lo que el espectador espera desde el comienzo. Tuvo además partes lindas y sentimentales, que sin ser lo mejor que trataron en la serie, no estuvieron mal. En resumen, me pareció un final acertado, esperado y bonito, que me dejó satisfecha.

Una serie donde predomina el humor y lo utiliza de manera apropiada, basándose en su particular e interesante protagonista, quien se roba toda la atención. Por desgracia, también es repetitiva y no termina de encontrar su lugar entre el realismo y lo absurdo, aunque esto no imposibilita su disfrute, sobre todo si se mira en capítulos sueltos y no de forma continua. 

—No es una maldición, es un don. ¿No te das cuenta? (…) Tal vez para eso estoy aquí, para recordártelo.

domingo, 21 de octubre de 2018

Reseña: Pokémon mundo misterioso: Equipo de rescate rojo

Título: Pokémon mundo misterioso: Equipo de rescate rojo.
Título original: Pokémon Mystery Dungeon: Red Rescue Team.
Idioma original: Japonés.
Creador/Desarrolladores: Chunsoft.
Género: Aventura, RPG, mazmorras.
Plataformas: Game Boy Advance (Equipo de rescate rojo), Nintendo DS (Equipo de rescate azul) y Wii U.
Modo de juego: 1 jugador.
Año: 2006 (2005 en Japón).
País: Japón.
En este juego nos despertamos descubriendo que nos hemos convertido en un pokémon, en un mundo necesitado de nuestra ayuda. Este mundo habitado sólo por pokémon está siendo asolado por desastres naturales que han dejado a muchos de ellos atrapados en cuevas y mazmorras. 

Nuestro objetivo será crear un equipo de rescate y, por ello, nos darán una base de rescate para descansar y poder pensar cómo ayudar a los otros pokémon. Mientras, tendremos que luchar contra otro un grupo de pokémon, que fingen ser un equipo de rescate con la intención de dominar el mundo. Y, a medida que cumplamos misiones, se irá revelando la historia de cómo nos transformamos en pokémon y cómo volver a ser humanos.

No estaremos solos en la aventura, ya que en todo momento nos acompañará otro pokémon amigo. Este te hará unas preguntas y entre ellas preguntará tu nombre, ese será el momento de elegirlo. Pero piénsalo bien, pues ya no podrás cambiarlo. A medida que conozcamos a otros pokémon y combatamos contra ellos se irán uniendo más componentes al grupo para ayudar.

Esta reseña es válida también para Pokémon mundo misterioso: Equipo de rescate azul, ya que los cambios entre estas versiones no son demasiados. 

Si bien desde pequeña sigo los juegos clásicos de Pokémon, la saga de Mundo misterioso apenas la conocí hace unos años. Dado que me gustan tanto los otros, me dieron ganas de probarla y, finalmente, me hice algo tiempo para hacerlo.

Para comenzar por el principio, diré que me encantó el test de personalidad inicial. Se me hizo muy innovador que en vez de elegir simplemente el pokémon que quieres ser, este te tocará según las respuestas que das en el test. Es una forma sutil de lograr que el jugador se conecte mejor con la historia. 

La trama, por su parte, me pareció interesante. No es demasiado elaborada o creativa, pero me gustó encontrarme con algo de historia nueva en Pokémon. Si bien la base es la misma —el chico que debe salvar al mundo de X amenaza—, aquí podremos encontrarnos con algunos misterios que volverán todo más atrapante.

Los juegos de Pokémon se concentran principalmente en la jugabilidad, dejando la historia en un segundo plano, y aquí ocurre lo mismo. En este caso, sobre todo, creo que podrían haber explotado la trama de mejor manera. En algunas situaciones la resolución de los problemas se siente muy simple, queda la sensación de que podría haber salido algo mejor y decidieron dejarlo en lo más básico. Aun así, este método funciona, y a pesar de que me quedé con ganas de más, la historia me entretuvo.

En cuanto a personajes me gustó bastante. Si bien no llegan a estar bien desarrollados o con personalidades realmente definidas, la interacción con ellos los hacía muy entrañables. A través de estas, uno podía llegar incluso a conectar con alguno de ellos —muy seguramente, el compañero—. De nuevo, Pokémon no se caracteriza por su habilidad de crear personajes —aunque sí criaturas—, por eso mismo, me encantó que aquí, pese a no ser gran cosa, se concentraran un poco más en ellos.

Respecto a la jugabilidad, me pareció muy buena. Incluso para alguien que nunca lo ha jugado es muy fácil de entender e iniciarse, está todo muy bien explicado. Los controles son simples pero efectivos, y el nivel de dificultad es muy accesible para todo el mundo. Fueron muy pocos los momentos en los que tuve que pasar un tiempo entrenando para poder superar el siguiente desafío.

Debo decir que el modo de juego era algo nuevo para mí, en un principio me resultó innovador, pero rápidamente fui sintiéndolo demasiado repetitivo. Incluso algunas variantes que se van agregando a medida que avanzamos —como el que los personajes sean afectados por el clima— no me llegaron a compensar, aunque valoro que intentaran agregar cosas nuevas y alterar los diferentes escenarios. No obstante, el hecho de que fueran aleatorios sí era un gran punto a favor.

Me gustó mucho el planteamiento de la ciudad y todo lo que ella contenía. Cada uno de los puestos era útil y no se me hizo en falta nada. Sin embargo, indudablemente, lo que más me agradó fue el almacenamiento de objetos, pues a mi juicio estuvo muy bien resuelto.

La animación está bastante bien, es simple pero resulta. A su vez, la ambientación colorida es muy correcta con lo que uno espera de Pokémon, y el diseño en general me parece muy acertado. La música y efectos de sonido igualmente funcionan, pese a no destacar. Por su parte, los diálogos con humor me gustaron mucho, al igual que en general las interacciones con los personajes, y el detalle de poder elegir lo que el protagonista iba a contestar me sorprendió gratamente —aunque la respuesta no afectara la historia—.

La duración del juego fue acertada, a decir verdad, esperaba que fuera más largo, que por suerte no lo fue. Incluso a pesar de que me resultó repetitvo, no sentí que fuera tanto un problema de la duración del juego, sino de la poca innovación en cuanto a las diferentes mazmorras que se atraviesan. De cualquier manera, como ocurre con el resto de juegos de Pokémon, una vez terminada la historia principal nos da la posibilidad de continuar con —en este caso— nuestro equipo de rescate, realizando más misiones.

El final no me terminó de convencer. Me decepcionó un poco ya que lo sentí algo simple para toda la intriga que se genera en un principio. Esperaba una resolución mejor, sumándole el hecho de que me pareció muy predecible. Aun así, es bonito y hasta emotivo, por lo que tampoco creo que sea malo.

Un juego al que le tenía bastantes ganas, que me lo pasé bien jugándolo y que ciertos puntos de la historia llegaron a gustarme. No obstante, a pesar de todo, no me encantó como esperaba.

Reseña: Kaichou wa maid-sama!

Título: Kaichou wa maid-sama!
Título original: Kaichō wa Meido-sama!
Demografía/Género: Shoujo, romance, comedia, drama, escolar.
Año: 2010.
Episodios: 26.
Ovas: Sí, 1.
Película: No.
Basado en: Manga.

La preparatoria Seika era un lugar sólo para hombres, pero recientemente se ha convertido en un colegio mixto, contando con apenas 20% de mujeres, ante un 80% de hombres. Allí, Misaki Ayuzawa toma en sus manos el poder, para hacer sentir seguras a las chicas, convirtiéndose en la presidenta del consejo estudiantil.

Después de ser elegida, se gana entre los alumnos varones una muy mala fama de dictadora feminista, por lo que muchos la odian. Sin embargo, a pesar de su apariencia ruda, Misaki trabaja a medio tiempo en un Maid Caffé Latte. Desafortunadamente, Usui Takumi, el chico más popular del colegio —no solo entre las chicas, sino también entre los chicos— se interesa en ella tras verla vestida con su uniforme de maid, pero acepta guardarle el secreto. La situación provoca hechos divertidos y románticos a lo largo del anime.


Comencé a ver este anime prácticamente después de haber acabado con su manga, por lo que tenía la historia fresca en mi memoria. Por un lado, esto hizo que me resultara un poco cansante por volver a ver lo que había leído hace tan poco, pero me sirvió para poder apreciarlo mejor como adaptación.

En cuanto a historia, no es muy original, pero supieron explotarla de manera correcta. A pesar de utilizar muchos clichés, con una buena implementación del humor y las fuertes personalidades de sus personajes consiguen sacarlo adelante.

Estos mismos son uno de sus grandes puntos fuertes. La protagonista, para empezar, me fascinó. Su fortaleza para llevar todas las actividades que realiza, esforzándose al máximo en cada una de ellas, la convirtió en un personaje muy bueno, que lucha por lo que quiere. Por otra parte, con el protagonista masculino me ocurrió lo contrario: una gran decepción. Me resultó muy insulso, de tan perfecto que era cansaba y aburría. No necesitaba esforzarse por nada, porque con solo querer algo, lo conseguía. Los personajes así me desagradan de sobre manera. En él no se puede ver ninguna evolución a través de la historia dado que ya empieza desde su punto más alto.

En general, el resto de personajes me gustaron mucho también. Tiene una gran variedad y todos aportan algo interesante en la trama, cada uno con su carácter bien definido. Me agradó que algunos capítulos se centraran en ellos y no siempre alrededor de los protagonistas, pues le agregaba frescura a la historia —sobre todo si como yo, no soportabas a uno de los protas—. A pesar de esto, sentí que algunos fueron desaprovechados, puesto que sin duda podrían haber sumado más, si hubiesen aparecido antes o si se les daba un mejor lugar.

En cuanto a humor, el anime lo logra muy bien. Me pareció acertado que así fuera, dado que los personajes daban para ello, y exceder el nivel de drama en este caso no habría resultado bien. Tiene capítulos que son básicamente comedia todo el tiempo, por lo que es muy ameno de ver. El humor de la serie se centra en situaciones graciosas, causadas por los personajes y sus reacciones. Muy pocas veces son las que los diálogos se convierten en los causantes de risas, pero de cualquier forma, esto le funciona correctamente.

Del romance no se llega a ver tanto, pero tiene unas escenas muy bonitas. Olvidando mi opinión hacia Usui, pude disfrutar de ellas. Ambos protagonistas tienen buena química y el avance de su relación es apropiado.

La animación de la serie no es de lo mejor, pero su simpleza le va bien y no molesta. En general todo el ambiente es muy colorido y alegre, o con colores pasteles. Los fondos suelen ser estáticos y poco trabajados; además de que se utilizan mucho los fondos de colores con estrellas, flores, burbujas y demás, típicos de shoujos. Por otro lado, el diseño de los personajes también me gustó, pues es bastante fiel al manga. En general, su sencillez me agradó. Su música, por otra parte, no fue un aspecto muy destacable, pero junto con los efectos de sonido, ayudan a una correcta inmersión.

Como adaptación es extraña. Los primeros tomos de manga son llevados a la animación perfectamente, con los debidos detalles y logrando que incluso algunas partes sean mejores que en su versión original. Sin embargo, se adapta solo una pequeña parte de toda la historia, dejando a todo aquel que no leyó el manga sin saber prácticamente nada. Si pensaran hacer una segunda temporada, me parecería fantástico, pocos son los anime que adaptan tan adecuadamente una historia —sin inventarse nada— como este hizo con la primera parte. No obstante, dado que ya han pasado varios años y no hay ningún aviso de segunda temporada, no estoy segura de ello. De cualquier manera, lo que hay está bien hecho, y siempre que alguien quede con la intriga, podrá sacarse todas las dudas yendo a leer el manga.

Por esto mismo, el final es un tanto desconcertante. Si bien creo que es un gran capítulo para terminarlo, ya que es un momento muy lindo y esperado, deja a todo el mundo con muchas incógnitas que no son resueltas. De todas formas, dejando esto de lado, y a pesar de ya conocer la historia, disfruté viéndolo. Es entretenido, y aunque algo predecible, mantiene dinamismo y no se hace aburrido.

Un anime que destaca por su variedad de personajes con buen carácter, un humor muy correcto y un romance tierno, que se desarrolla de manera agradable. Desgraciadamente, desaprovecha a algunos personajes interesantes y termina con demasiados asuntos sin resolver.