jueves, 6 de febrero de 2014

Reseña: Una noche tormentosa

Título: Una noche tormentosa.
Título original: Arashi No Yoru Ni.
Idioma original: Japonés.
Director: 
Gisaburō Sugii.
Género: Aventura, comedia, drama, infantil.
Año: 2005.
País: Japón.
Duración: 1:47 hs.

Gabu y Mei, un lobo y una cabra, se convierten en amigos, en contra de los dictados de la naturaleza. Mientras Gabu vive atormentado por sus instintos asesinos, la cercanía de Mei no hace más que agravar sus problemas.

Tanto el rebaño de Mei, como la manada de Gabu, les obligan a alejarse de sus respectivas familias; la proximidad de ambos no es bien acogida por ninguna de las especies.

(Se ha modificado el 26/08/2017)
Ciertamente tenía bastantes expectativas con esta película, lo cual le jugó en contra, pues no terminó siendo tan espectacular como me esperaba. De cualquier forma, no es terrible y se puede disfrutar, pero la trama por desgracia flojea.

En primer lugar, es relativamente común, sobre todo en historias para niños. El cuento de dos amigos poco probables que se unen por el poder de la amistad en contra de todo pronóstico y venciendo cada obstáculo que se les plantea, seguramente ya la hayan escuchado. Aquí se desarrolla bien, lo cual se agradece, pero no puedo evitar que me surjan dudas que corten con el realismo de la obra.

Entiendo que Gabu no se lleva del todo bien con su manada, por lo que no es de extrañar que decida hacerse amigo de otra especie a pesar de todo. Pero por el lado de Mei las cosas son diferentes, él encaja perfectamente en su rebaño, tiene amigos, tiene a su familia allí, ¿por qué arriesgarse de esa manera? Tampoco se nos lo muestra como si fuese un amante de la aventura; entonces, desde el lado del pequeño cordero la situación planteada me pareció mucho más apresurada y, a su vez, menos creíble.

Pero olvidando eso, la amistad que nace entre ellos por casualidad, y que poco a poco deciden hacer crecer a pesar de los riesgos, me pareció muy bonita. Está claro que es el principal mensaje que intenta transmitir esta obra: que la amistad verdadera todo lo puede. Y lo cierto es que, a pesar de todo, al final te deja con una sonrisa en el rostro.

En cuanto a los protagonistas, están en ese punto medio de no llegar a ser profundos, pero tampoco son tan genéricos, tienen algo de carácter. Personalmente, no me consiguieron encariñar, pero al menos llegan a agradar. El resto de personajes sí que son más planos, están allí simplemente para afectar a los protagonistas y no porque realmente importen, pero dentro de esta historia, con su sencillez, no parecen muy necesarios.

Aunque el diseño de los personajes al principio no me convenció, pues esperaba otra cosa; su estilo algo caricaturesco —sobre todo en los lobos— le queda bien y contribuye a la comedia. De cualquier manera, un detalle que me llamó la atención fue que los lobos y los corderos tenían además una muy leve textura en sus pelajes que, aunque no demasiado perceptible, le daba una mayor personalidad al diseño. 

Y es que visualmente era maravillosa, se notaba muy cuidada. Adoré totalmente el diseño de los fondos, se veían increíbles, llenos de detalles y resaltaban los escenarios en la naturaleza como si fuesen un personaje más. El iluminación y la animación también me gustaron y los detalles en 3D, pese a verse un tanto extraños a veces, son igualmente un toque interesante. Todo el conjunto crea un apartado visual muy bueno, que les otorga a las escenas un marco excelente. 

Musicalmente también es muy correcta. Posee unas melodías preciosas que acompañan de manera perfecta cada escena, teniendo un equilibrio justo entre sutileza y presencia, creando de esa forma una muy buena ambientación y ayudando al espectador a sumergirse en ella.

Si bien es cierto que es una historia para niños, y creo que ellos podrían apreciarla mejor sin ponerse a pensar en sus fallos tanto como yo, también me pareció que las pequeñas partes de violencia que tiene —la del inicio principalmente—, pueden ser un poco chocantes para ellos. Pero también puede que esté exagerando, después de todo, yo de muy pequeña miraba Dragon Ball Z e Inuyasha y tenían partes peores. 

En contraste, y como mencioné ya, tiene algunos momentos muy tiernos provocados por la adorable relación que forjan Gabu y Mei, pero además cuenta con un correcto humor. No es hilarante ni mucho menos, pero unas cuantas situaciones divertidas contiene, y sin duda algunas sonrisas genera con ellas. La comedia parece estar en su justa medida, combinando muy bien con el resto de géneros que posee. Quizá, debo admitir, que esperaba algo más del drama, ya que soy de emocionarme rápido, pero aquí simplemente no me consiguió afectar en ese aspecto.

Por desgracia, considero que la duración se excede y llega a parecer larga. En mi opinión le sobran como unos veinte minutos aproximadamente. Aun así, no resulta especialmente pesada o aburrida; entretiene, pero llega un punto en el que notas que la situación se debería de estar cerrando y sin embargo no sucede.

No obstante, a pesar de tener unos cuantos clichés encima, personalmente lo que menos me gustó fue un recurso que usaron al final y que consideré totalmente innecesario. Ya gastan eso demasiado en las series, dramas y sobre todo telenovelas, ¿qué necesidad de usarlo en películas animadas también? 

Justamente por eso, el final, pese a ser satisfactorio y reconfortante, yo quedé de bastante mal humor por el hecho de que utilizaran un recurso tan barato e innecesario. Pero, dejando pasar eso, me pareció un desenlace adecuado y bonito, que encaja bien con el resto de la película.

Es una película linda, tierna y divertida, pero no especialmente original. Entretiene, y visualmente es preciosa, pero probablemente será otra de esas que se quedan en el olvido a pesar de que disfrutas mientras las miras.

—Pero ahora mismo, antes que la carne de cabra, prefiero a la cabra en sí.

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