viernes, 28 de agosto de 2015

Reseña: Paradise ranch

Título: Paradise ranch.
Título original: Paradaiseu Mokjang.
Idioma original: Coreano.
Director: Kim ChulKyu.
Actores principales: Max ChangMin, Lee YeonHee y Joo SangWook. 
Género: Romance, comedia, drama.
Año: 2011.
País: Corea.
Episodios: 16.
DongJoo (Max ChangMin) y DaJi (Lee YeonHee) estuvieron una vez desesperadamente enamorados y se casaron a los 21 y 17 años, respectivamente, después de luchar por convencer a sus padres pues necesitaban de su consentimiento, ya que DaJi era menor de edad. Pero se divorciaron después de sólo seis meses. Seis años más tarde, se encuentran casualmente en una subasta de caballos en Australia y luego de algunos percances con el rancho de DaJi,terminan viviendo juntos.

Pero ahora DaJi ha comenzado una relación con Seo YoonHo (Joo SangWook), un joven empresario, atractivo y amable; y por su lado DongJoo también lo hace con Park JinYoung (Yoo HaNa) volviéndose en trascurso una confusión de sentimientos entre los personajes.

¿Podrá el amor que tuvieron de jóvenes, renacer?

Siendo sincera, comencé a ver esto porque tenía curiosidad por cómo sería la actuación de Changmin. Y ya que ni siquiera había leído la sinopsis, lo empecé sin expectativa alguna.

La trama me gustó, no es muy original, pero está bien. Tiene el cliché del chico rico y la chica pobre, no obstante, fue interesante ver que la relación de la pareja principal comienza siendo ex esposos. En realidad, si bien da cierta cercanía entre los personajes —puesto que se conocen previamente—, no cambia demasiado de cualquier otra trama similar a pesar de ello.

En un principio me pareció poco creíble, con demasiadas casualidades, e híper predecible. Siempre suelo empezar los dramas siendo muy crítica, y a medida que me absorbe dejo de prestar tanta atención en los detalles que no me convencen y disfruto de la obra mejor. Así fue en este caso, de a poco surgen circunstancias que ya no son tan predecibles —tampoco demasiado innovadoras—, que le dan más sustancia a la historia.

De cualquier manera, no me resultó aburrido o pesado en ningún momento, y ni siquiera sentí que estuvieran alargando alguna situación, como en ocasiones sucede con los dramas coreanos. Me pareció fluido y natural, sobre todo en cuanto a las relaciones.

Los personajes me gustaron mucho. Sí, son los típicos y ya bastante gastados en este género, pero incluso así me cautivaron. La protagonista, que normalmente es la que más me exaspera, no estuvo mal en esta ocasión. No diré que fue un personaje sobresaliente, real y bien llevado, porque no. Es la clásica chica torpe que necesita que hombres solucionen sus problemas, y ese es un punto que me molesta. Como el hecho de que a veces se queda parada sin hacer nada, cuando debe intervenir en lo que está ocurriendo. Pero a pesar de lo dicho antes, también me llegó a agradar lo suficiente. Es divertida, madura y responsable cuando debe. En definitiva, logré empatizar con ella, que siempre es positivo para disfrutar mejor de la trama.

Las relaciones entre los personajes estuvieron correctas, aunque sin duda las románticas no me convencieron tanto como las familiares. Igualmente, se sentían logradas y reales —a excepción de alguna, que era más bien forzada por el carácter de uno de los personajes—. También los aldeanos y su comportamiento se me hicieron bastante conseguidos.

Con respecto a las actuaciones, en un principio, la inexperiencia de Changmin me pareció notoria. Y siendo sincera, a pesar de que lo adoro, desentonaba en comparación a los demás actores. Sin embargo, con el avanzar de la serie, se va notando menos. Tal vez porque nos acostumbramos a la forma de ser de su personaje, no estoy segura. Pero lo importante es que al final me hizo creer en DongJoo. Por lo que pongo un voto de confianza en él y espero que le den nuevos proyectos de actuaciones en un futuro.

Por el resto de los actores, los vi bien. Me gustó un poco más la protagonista que el resto, aunque su papel en ocasiones era infantil, pudo adaptarse también a las partes dramáticas.

El humor fue de lo que más disfruté. Pese a que tiene algunos recursos muy usados, me divirtieron igual y consiguió hacerme reír en varias ocasiones. En cuanto al dramatismo, me convenció, y llegué a emocionarme algunas veces. Sin embargo, en otras circunstancias sentí que se pasaron un poco con las lágrimas, pero se lo puedo dejar pasar.

La música estuvo bien, los dramas coreanos casi siempre —por no decir siempre—, me agradan en este aspecto. No recuerdo que fuese especialmente buena o destacable, pero acompañaba apropiadamente las escenas. Por otra parte, el guion no fue maravilloso, no obstante, tiene puntos interesantes, y quedé satisfecha por ese lado también.

En la conclusión se consigue un poco de incertidumbre sobre si realmente existirá un buen final o no, puesto que las complicaciones son muy bien llevadas. Aun así, lo previsible termina por ganar y prevalece el final típico. Y quizá algo apresurado, además. De igual forma, es una resolución adecuada y que en lo personal me dejó contenta.

La historia y los personajes son correctos, no destacan especialmente pero cumplen. Si vemos este drama sin grandes pretensiones, se puede disfrutar de buenas dosis de romance, humor y drama.

¿Cómo puede ser que nos guste todo sobre alguien? Somos humanos después de todo. Aprendimos a tolerarnos con el fin de poder vivir juntos. Y continuamos viviendo juntos así. No importa qué haya sucedido, aún hay bastantes buenos recuerdos. De eso es lo que se trata el matrimonio. 
 

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