En esta sección hablaré un poco y daré mi opinión al
respecto de algún video musical (videoclip) que haya salido hace poco tiempo.
Puede ser de bandas o solistas que conozco mucho, poco o incluso nada, pero que me interesan. El objetivo es que todos puedan dejar a su vez
sus comentarios al respecto y compartir opiniones.
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domingo, 30 de agosto de 2020
Música: Comentando lo nuevo (7): Heather - Conan Gray

sábado, 29 de agosto de 2020
Reseña: Seiten no hekigan
Título en español: La materia de ojos azules.
Autor: Asaka Takishima.
País: Japón.
Género/características: Fantasía/ciencia ficción, escolar, vida cotidiana, comedia.


La trama, como digo, comienza inusual, puesto que el
elemento paranormal aparece de forma sorpresiva —si no se lee la sinopsis,
claro— y rara, chocando con la normalidad que muestran las primeras viñetas. No
obstante, pese a volver su credibilidad más frágil, se lo trata con un acertado
humor, que prepara al lector de buena manera para lo que seguirá en el resto de
la historia.
Luego de este suceso se vuelve —dentro de lo que su toque sobrenatural le permite— muy cotidiana y amena. El hecho de que haya una extraterrestre es un dato que queda en un segundo plano la mayor parte del tiempo, mientras que lo relevante es cómo sus personajes se enfrentan a diferentes situaciones de la vida diaria.

Y, en cuanto a los personajes: quedé satisfecha con ellos. Ambas protagonistas tienen suficiente carisma; son simpáticas y divertidas, creando un fantástico dúo para una trama como esta. Si bien su relación comienza de forma abrupta y, por el lado de Natsuki, obligada por la situación, se adaptan genial la una a la otra y nace en ellas un amor fraternal muy lindo de ver. Es cierto que llegan a opacar al resto de personajes y que ningún otro destaca en lo absoluto, aunque, para lo que iba de la historia, me pareció apropiado que solo se centrara en ellas.
Los sucesos que ocurren al principio son bastante
tranquilos. Se podrá apreciar a las protagonistas en su vida escolar, haciendo
nuevos amigos y ayudándose la una a la otra, todo en un ambiente simple pero
agradable. Sin embargo, siempre hay presentes algunos misterios. En lo
personal, el suceso oculto del pasado de Natsuki no resultó tan impactante como
ella lo hacía ver; aun así, creo que fue correcto que los demás personajes
fueran conscientes de ello y que a su vez se pudiera entender lo importante
que era para ella. A pesar de tener grandes repercusiones, se lo trató de modo
acertado.
Luego, por otra parte, estaban los misterios que escondía Aoi. Por desgracia, el manga fue cancelado antes de que estos se pudieran revelar, por lo que el lector se quedará sin saberlos. Y por la misma razón, al final, cuando se empieza a inclinar hacia el lado sobrenatural, se siente un poco fuera de lugar. Al no poder terminar de desarrollarlo como debería, lo que ocurre queda algo extraño en comparación con el camino que estaba tomando la trama con anterioridad.

Posee también algunas situaciones peculiares o exageradas, que son bien aprovechadas para el humor. Y es que respecto a ese tema quedé muy conforme: la comedia no es pretenciosa y funciona fantástico, al menos conmigo. Aunque tampoco es una obra que se centre en exceso en ese aspecto, así que no hay que esperar que haga reír con cada página. No obstante, como a la mitad del tomo tiene unos yonkoma (manga de 4 viñetas) con momentos graciosos de ambas protagonistas que, junto a las caras que ponían a veces, podían llegar a ser muy divertidas.
En general, el dibujo me pareció correcto. Si bien no es
especialmente detallado ni original, sí es muy limpio, cuidado y con un buen uso del sombreado. Considero que
le iba adecuado a la historia y, en lo personal, me ayudaba a mantener ese
sentimiento de simpleza. Además, a pesar de centrarse en los personajes y sobre todo
sus expresiones, los fondos tampoco estaban nada mal.
En fin, me dio mucha pena enterarme de que había sido cancelado, ya que estaba enganchada y me intrigaba saber sobre los secretos de Aoi, pero queda sin resolución. Así son las cosas: algunas obras triunfan, se lo merezcan o no, y otras, de igual manera, fracasan.
Es un manga muy disfrutable, sencillo y entretenido, que podría haber dado mucho de sí si se le hubiese dado la oportunidad de continuar. Y, de cualquier modo, tal y como está sirve para pasar el rato sin grandes pretensiones, siempre que se vaya preparado para no obtener una conclusión.
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viernes, 28 de agosto de 2020
Reseña: Chantelise - A tale of two sisters
Idioma original: Japonés.
Plataformas: PC.


La historia en un principio no me llamó demasiado la atención; me parecía simple, aunque esperaba que al avanzar se volviera más compleja, con algún giro argumental, nuevos personajes o una resolución impactante. Y, de hecho, lo hace; sin llegar a ser una trama memorable, no es tan típica como aparentaba al inicio.
Como digo, no está mal: tiene su elaboración y no es tan trillada. Sin embargo, tampoco es de esas historias que te emocionan y te adentran en ella, aquí todo transcurre sin que importe mucho. Al menos yo no logré conectar y, al final, lo que sucediera con las protagonistas no me generaba preocupación.
Y, seguramente, en gran medida se debiera a los personajes. Pese a que me parecieron correctos, pues exhiben personalidad y se distinguen unos de otros, les falta mayor profundidad. Sus relaciones no se sienten creíbles, y no consiguen hacer que el jugador empatice con ellos.
Respecto a su estilo de juego, disfruté lo suficiente, a
pesar de que no sé qué tanto de eso se debió a la novedad que representaba para
mí. De todos modos, sin ser muy original en ninguno de sus componentes, logra
entretener y mantener un apropiado balance entre la trama y sus pantallas
jugables, y así hacer que quieras seguir adelante.
En general, posee una jugabilidad sencilla, una vez que aprendes la forma de ataque es cuestión de repetirla una y otra vez. El añadido de poder utilizar magias me parece un punto muy acertado ya que aparte de ser una gran ayuda, vuelve más dinámico el juego, añadiendo mayor cantidad de variantes.
En cuanto a la dificultad me sorprendió porque, si bien empieza
normal, al rato de jugar se percibe un poco más complicado de lo que se
supondría. Primeramente está el hecho de que el personaje no sube de nivel, la manera
de avanzar es comprando artículos —y el método de compra también cuenta con sus
pequeñas trabas— o con algunas pequeñas mejoras que se obtienen al terminar ciertos
niveles. No obstante, lo principal es que una vez que mueres en un nivel, debes
comenzar todas las pantallas de la mazmorra de nuevo. Y el morir, sobre todo
con los jefes, no es algo extraño.
Para compensar tiene un buen tutorial como iniciación que te enseña todas las habilidades del personaje, aunque es cierto que este detalle podría haberse implementado de un modo más integrado al argumento; aun así, es mejor que nada. También es conveniente que te permita repetir las pantallas que ya has jugado, pues puede servir tanto para obtener dinero como para encontrar las debilidades de un enemigo.
Además, posee el detalle de un cofre secreto en cada pantalla. Yo los descubrí por pura casualidad, aunque luego en la historia aparece cierto personaje que te da pistas para encontrarlos. Son bastante útiles y un desafío más que se le marca al jugador.
Pese a que sus gráficos no son de los mejores, consigue
obtener una buena ambientación. Sus escenarios tridimensionales son bastante
pobres y los personajes en dos dimensiones quedan un tanto extraños e incluso desubicados
sobre ellos; al menos en el principio, hasta que te acostumbras. De cualquier
forma, con los colores, texturas, iluminación, música, y otros elementos del entorno,
consiguen que, al menos en las pantallas de batallas, logres adentrarte en
la atmósfera del lugar.
El diseño de personajes tuvo sus pros y contras. En un inicio me gustó, tanto los personajes como las vestimentas, ya que tienen un estilo anime algo simple pero agradable y bonito. Sin embargo, pronto se nota que los personajes femeninos, que son la mayoría en el juego, son prácticamente iguales entre sí, salvando el estilo del cabello y algunos pequeños detalles más.
Con los enemigos tampoco había demasiado impacto: los diseños eran simples y muchos se repetían variando solo colores, tamaños o mayor resistencia y fuerza a medida que se avanzaba. Incluso los jefes no destacaban en lo que concierne a la estética.
La música, por su parte, me convenció. No ostenta demasiada variedad, pero las canciones y melodías que posee son agradables, quedan bien con los escenarios en los que se utilizan y ayudan con la ambientación.
Como apunte aparte, los controles se me hicieron muy difícil de llevar con teclado, tuve que terminar jugando con joystick, sobre todo por el control de la cámara. Esto puede llegar a ser un problema para quienes solo tienen la posibilidad del teclado; aunque puede que con la configuración apropiada de teclas no moleste.
Para terminar, la resolución es acertada. El jefe final posee varias fases, como es común, y tiene una complejidad idónea. En cuanto a la trama: se cierra de manera adecuada y con un toque curioso. En general, te deja con una sensación de satisfacción, que es justo lo que busco al finalizar esta clase de juegos.



miércoles, 31 de julio de 2019
Música: Comentando lo nuevo (6): The hype - Twenty One Pilots
En esta sección hablaré un poco y daré mi opinión al
respecto de algún video musical (videoclip) que haya salido hace poco tiempo.
Puede ser de bandas o solistas que conozco mucho, poco o incluso nada, pero que me interesan. El objetivo es que todos puedan dejar a su vez
sus comentarios al respecto y compartir opiniones.
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Por lo tanto, cuando vi que habían subido un video nuevo, sabía que tenía que aprovechar y traerlo al blog, sobre todo porque hace bastante que no publico entradas sobre música.
Pese a no convertirse en uno de mis favoritos, me fascina como siempre consiguen dejar más o menos claro en sus videos a lo que hacen referencia, pero a su vez muchos otros detalles quedan a libre interpretación.
En este caso, y en términos muy generales —ya que esto no pretende ser un análisis—, lo que yo entiendo del video es su asenso como banda, el cómo se recuperan de los fracasos que pueden ocurrir cuando se dejan llevar por el "hype" —representado, extrañamente, con la cantidad de franela que están vistiendo— y el deseo de volver a sus orígenes. En resumen, un videoclip interesante y con el estilo característico del grupo.
La estética también es típica de ellos, con colores desaturados —resaltando solo el amarillo al final, al tratarse de una canción del álbum Trench— y con una atmósfera un tanto oscura. La canción en sí me gusta, aunque como me pasa con el video, no resulta de mis favoritas.
De todas formas, espero que lo disfruten y que me cuenten su opinión sobre esta banda. Que estén muy bien, ¡saludos!

viernes, 23 de noviembre de 2018
Reseña: Monk
Duración aprox. de los episodios: 42 minutos.


La trama no es muy original, pues es bastante común la
fórmula del «genio»
que ayuda a la policía a resolver diferentes crímenes. En estas historias el
peso de la serie recae en los hombros del protagonista, ya que él es la clave
para aportar algo entretenido y original, y en este caso, Monk me parece
fantástico en ese rol.
Su trastorno obsesivo compulsivo lo convierte en un
personaje muy particular. Que si bien en ocasiones su comportamiento puede ser
desquiciante, y se comprende con facilidad la frustración del resto de
personajes que conviven con él, también llega a ser muy entrañable. Por más que
es alguien serio, tiene comportamientos muy inocentes que logran convertirlo en
un personaje tierno por momentos. Sin duda, consigue ganarse la simpatía del
espectador sin esfuerzo.
El resto de los personajes no están mal, aunque no llegan ni de cerca al nivel del protagonista. Pese a que me agradaron y creo que cada uno de los secundarios le agregó algo interesante a la serie, teniendo una singular relación con el protagonista que lo ayudaba a este de diferentes maneras, no lograron destacar demasiado por sí solos ni se los echa muy en falta si no aparecen.

En un principio los casos tratados me resultaron muy amenos, no obstante, luego de unos cuantos ya empiezan a percibirse repetitivos. Si bien se alterna entre dos formas de presentar el misterio —mostrar quién fue el asesino e intentar averiguar cómo lo hizo, o simplemente no saber quién fue—, suele seguir un procedimiento general semejante. A su vez, a pesar de ser muy rebuscados en ciertos casos, donde es casi imposible descubrirlo antes que el protagonista, en otros es muy fácil de deducir el desenlace.
Aunque se intenta variar, en lo personal sentí que era mucho
de lo mismo, pocos fueron los capítulos que se me hicieron innovadores. A pesar
de esto, consigue entretener y no está mal para ver episodios sueltos, pero
mirar la obra completa puede terminar siendo cansino.
Aun así, me provocaba ganas de avanzar con la
esperanza de llegar a algún capítulo donde ocurriera algo relevante en la trama
principal o, al menos, algo fuera de lo común en la serie y, por tanto, más llamativo.
Esto no ocurría en demasía, por desgracia, y recién se pudo ver con mayor
frecuencia en la temporada final.
De cualquier manera, uno de los puntos que me pareció más
flojo fue la falta de realismo. Pese a ser claro que se inclina hacia el lado
humorístico en lugar del policial, teniendo incluso momentos que rozan lo
absurdo, también trata temas complicados y dramáticos, y si bien lleva ambos
lados por separado correctamente, al combinarlos no terminaba de
convencerme.
En lo personal, las situaciones que me resultaron raras eran lo rebuscado de los crímenes —o en la forma que tiene Monk de resolverlos— y el motivo —muchas veces con poca lógica— que tienen los asesinos para cometerlos. Como es evidente, esto puede encajar en historias que no se toman en serio a sí mismas o —teniendo en cuenta que trata homicidios— que tengan un humor negro característico. Aquí no sentí que llegaran del todo a ese punto, por lo que quedaba en un lugar intermedio un tanto extraño.

Por otro lado, olvidando esas ocasiones particulares, como serie humorística funciona. Tiene momentos que llegan a ser muy graciosos, y prácticamente todos ellos son causados por el protagonista, su singularidad e ingenuidad, aunque los otros personajes aportan lo suyo. No obstante, sin llegar a ser hilarante. Su humor es correcto y en general bien utilizado, pero tal vez algo repetitivo.
Con respecto a la extensión, considero que se excedieron con sus ocho temporadas. Entiendo que cuando una serie tiene éxito se
intenta seguir con ella lo máximo posible, aun así, en este caso creo que con
un par de temporadas menos habría ido igual de bien o hasta mejor; sin embargo,
tampoco es algo que moleste en exceso ni se haga insoportable de ver.
El guion era correcto sin mayor destaque. En algunas
circunstancias los diálogos no se sentían naturales, pero fueron muy pocas las
veces en que percibí esto. Por otro lado, la banda sonora me agradó, las
melodías dentro de la serie se utilizan de modo acertado y los temas de
apertura me encantaron.
En cuanto a los efectos especiales, maquillaje y demás, fueron
muy flojos. Se notó que no le dieron mucha importancia a esto o que no tuvieron
los recursos para trabajarlo mejor. Teniendo en cuenta que —aunque más
centrado en el humor— era una serie policial, esta característica merecía un
mejor cuidado. No obstante, en general cumplía adecuadamente con su apartado
técnico, sin sobresalir.
El final me gustó mucho. Toda la última temporada fue sin duda la más entretenida. En ella se puede ver un avance significativo del protagonista en comparación a las anteriores, que es lo que el espectador espera desde el comienzo. Tuvo además partes lindas y sentimentales, que sin ser lo mejor que trataron en la serie, no estuvieron mal. En resumen, me pareció un final acertado, esperado y bonito, que me dejó satisfecha.
Una
serie donde predomina el humor y lo utiliza de manera apropiada, basándose en
su particular e interesante protagonista, quien se roba toda la atención. Por
desgracia, también es repetitiva y no termina de encontrar su lugar entre el
realismo y lo absurdo, aunque esto no imposibilita su disfrute, sobre todo si
se mira en capítulos sueltos y no de forma continua.
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—No es una maldición, es un don. ¿No te das cuenta? (…) Tal vez para eso estoy aquí, para recordártelo.











