miércoles, 25 de septiembre de 2013

Reseña: Jazz Jackrabbit 2

Título: Jazz Jackrabbit 2.
Título original: Jazz Jackrabbit 2.
Idioma original: Inglés.
Creador/Desarrolladores: Epic Games.
Género: Plataforma, acción, aventura.
Plataformas: PC. 
Modo de juego: De uno a dos jugadores.
Año: 1998.
País: Estados Unidos.

Es un juego de plataforma en 2D donde el personaje principal es una liebre verde, que busca a Devan Shell, para recuperar su anillo de bodas. El hermano de Jazz, Spaz, y en versiones posteriores también su hermana Lori, se introducen como personajes jugables.

Este juego recuerdo haberlo pasado cuando era bastante chica. Mi hermano lo tenía en su PC cuando vivíamos juntos y yo pasaba mucho tiempo jugándolo. Me fascinaba, y le tenía mucho cariño, por lo que cuando recordé su existencia nuevamente, no dudé en rejugarlo una vez más.

A pesar de ser un juego de plataforma, en los que generalmente no se ven demasiadas variantes y pueden llegar a ser repetitivos —por mucho que me gusten—, aquí los diferentes escenarios y personajes hacen de este juego una experiencia muy entretenida.

No posee mecánicas especialmente innovadoras, destacando quizá que en vez de saltar sobre los enemigos —como en gran parte de los que componen este género—, se les debe disparar con alguna de las diferentes armas que propone el juego.

La historia no es tampoco nada diferente o elaborado, se trata de conseguir un objeto robado por el villano, nada más. Sin embargo, los personajes, incluso sin tener prácticamente diálogos, poseen mucho carisma. Sus diseños y animaciones los vuelven muy divertidos y hasta entrañables, tanto los protagonistas como los propios enemigos. Y me pareció bastante favorable el hecho de que sean dos los personajes jugables, y que cada uno de ellos goce de una diferencia del otro en sus habilidades.

Sin duda, lo que más me fascina de este juego es su apartado audiovisual. Estéticamente es genial, el diseño de los escenarios, personajes, armas y ataques de estas destaca mucho y le otorga una ambientación maravillosa, muy caricaturesca, humorística y llena de color.

La música me encanta también. Va excelente con el estilo de juego y con la atmósfera de cada uno de los escenarios, apoyando mucho a la inmersión. Y aunque en alguna pantalla en particular puede llegar a volverse pesada si se está mucho tiempo ahí —obviamente—, no creo que en general sean repetitivas. Los efectos de sonido aportan lo suyo igualmente, y quedan fantásticos.

Y, por su parte, la animación me parece muy correcta. Se siente fluido y cuidado al mismo tiempo. En lo personal, adoraba esos pequeños detalles, como la forma que tienen los enemigos de destruirse en mil partículas al morir, o mariposas y otros elementos que se mueven por ciertos niveles y que, de nuevo, contribuyen mucho en la ambientación y estilo.

Otras particularidades que encontré interesantes fueron la forma de utilizar las diferentes armas, pues estas no solo se podían usar a preferencia del jugador para derrotar a los antagonistas, sino que en determinadas situaciones se las requería para completar un pequeño puzle al avanzar o conseguir algún elemento secreto. 

Y justamente, los lugares ocultos que poseen las diferentes pantallas también me parece un gran punto, porque incluso después de haberlo jugado algunas veces, todavía se puede llegar a encontrar algo nuevo. Aunque esto depende un poco del tipo de persona, pues puede ser jugado intentando descubrir todos sus secretos o a la velocidad, ya que está pensado para avanzar rápidamente también. 

Por otro lado, la posibilidad de dos jugadores es una grandiosa idea en este juego, pese a que yo no la haya experimentado en demasía. Se puede obtener todavía más diversión cuando se lo juega con un amigo en cooperativo, así como también en un modo versus, donde ambos personajes compiten, u otras diferentes opciones.

La dificultad es acertada, ni excesivamente complicado ni fácil, y tiene también la opción de elegir entre cuatro los niveles de dificultad. Quizá lo único que podrían haber mejorado serían los jefes, pues algunos —y entre ellos, lamentablemente el final— tienen ataques pobres y un movimiento demasiado predecible. En cuanto a la duración, pese a que en lo personal, la segunda vez que lo jugué me pareció algo corto, creo que es adecuado que así sea. Los juegos de plataforma pueden llegar a cansar o hacerse monótonos de tener una cantidad de niveles desmesurada.

En resumen, si bien no destaca especialmente por sus mecánicas, sí lo hace en su estilo. Y más allá de mis propios buenos recuerdos con él, creo que el juego —incluso al día de hoy— puede llegar a gustar tanto a grandes como a chicos.

Un juego que recomendaría mucho, con una correcta jugabilidad y una estética maravillosa. La simple pero excelentemente bien implementada ambientación, la genial música, el humor caricaturesco y personajes entrañables le otorgan un toque único. Creo que sin duda garantizará unas horas de juego muy entretenidas.

2 comentarios:

  1. Suena un juego bieeeeen raaarooo jajaja, me recuerda un poco a cuando era niña y los graficos eran feos pero chidos (ya se sabe la magia de la infancia).
    Tengo un premio esperando por ti en mi blog http://janetgaspar.blogspot.mx/2013/09/otro-premio-para-el-blog.html Besitos

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  2. ¡Buenas!
    Pues el juego parece estar bien, aunque ya es bastante antiguo no lo conocía.
    ¡Un beso!

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