sábado, 26 de octubre de 2013

Reseña: Doce en casa

Título: Doce en casa (o Más barato por docena).
Título original: Cheaper by the dozen.
Idioma original: Inglés.
Director: Shawn Levy.

Actores principales: Steve Martin, Bonnie Hunt, Piper Perabo, Tom Welling y Hilary Duff.
Género: Comedia, familiar.
Año: 2003.
País: Estados Unidos.
Duración: 1:38 hs.
En los Estados Unidos de hoy en día, donde las familias tienen una media de 1,87 hijos, Tom Baker (Steve Martin) y su mujer Kate (Bonnie Hunt) han decidido que la vida es mejor, si no más barata, por docenas. 

Los Baker viven en un pequeño pueblo. El día a día en la vida de la familia está marcado a partes iguales por el amor y el caos... el tipo de caos que produce una rana de mascota aterrizando en medio de los huevos revueltos del desayuno.

(Se ha modificado el 18/02/2017)
Esta es una película que me encantó volver a ver, se disfruta mucho y es muy amena, perfecta para ver en familia sin duda. De esas que se pueden mirar un montón de veces y todavía así entretienen. 

La trama es interesante, mas no demasiado original. Tiene varios clichés, y unos cuantos personajes estereotipados; no obstante, creo que igualmente están llevados de buena manera. Y a pesar de que es terriblemente predecible, entretiene y divierte aprovechando muy bien el caos que pueden generar unos doce niños.

Aunque más allá de los líos que causan los pequeños, creo que el tema mejor tratado es la decisión de los padres sobre la familia o el trabajo. La sentí muy realista en ese sentido, mostrando lo realmente complicado que es el tratar de alcanzar varios sueños a la vez cuando estos chocan entre sí.

Varios de los personajes tenían personalidades muy poco originales y encima al no tener prácticamente ningún desarrollo —que también es entendible, no daba el tiempo para profundizar en cada uno de los niños— pasaban muy desapercibidos. Algunos de ellos podrían haberse aprovechado mejor, pues sentí que individualmente no aportaban realmente mucho; sin embargo, unidos, como grupo, funcionaron muy bien.

Steve Martin fue el gran líder del elenco, siendo quien —tanto por sí solo como en conjunto con los chicos— se encargaba principalmente del humor. Él, como la mayoría de las veces, lo manejó estupendamente, tanto la comedia como el drama. Por otra parte, los niños me parecieron correctos en general. No dieron grandes actuaciones, aunque tampoco esperaba encontrarlas en una película como esta. De todos modos, parecían todos tener buena química entre ellos y eso se reflejó en la pantalla. 

Y justamente por eso, algo que me gustó mucho cómo lo llevaron fue la relación familiar. Cómo a pesar de las peleas, de ignorarse o molestarse, al final estaban allí para apoyarse los unos a los otros. Esta es la clave de la película, de hecho. Es algo que se va construyendo poco a poco a través de ella, y debo admitir que los comportamientos egoístas de los niños al principio me sacaban bastante de quicio, pero por suerte, esto es algo que va cambiando. Se puede apreciar una evolución en ellos, aunque sin dejar de comportarse de acuerdo a su edad.

Sinceramente, encontré en la trama más drama del que me esperaba. Suponía que se trataría con mucha comedia, y si bien tiene sus situaciones graciosas, yo creo que estuve más tiempo angustiada por la situación o emocionada, que riendo —y me pasó esto mismo de nuevo la última vez que la vi, así que no era algo del momento, sino que simplemente yo soy demasiado sentimental.

Técnicamente no destaca; su guión es bastante flojo y visualmente tampoco sobresale. Sin embargo, un detalle que me gustó fue la construcción de los escenarios, a través de ellos —sobre todo, dentro de la casa— se reflejaba muy bien el caos y el desorden de una familia con tantos hijos; creando así una ambientación propicia para que el espectador se sumerja más fácilmente en la historia. Por otra parte, pese a que musicalmente es correcta, no es un apartado donde resalte.

La verdad es que no es una película extraordinaria, ni especialmente memorable, tampoco su humor es de los que nos mantendrán riendo sin parar, pero es agradable de ver. A pesar de no aportar nada nuevo, entretiene con sus clichés y es ideal para ver en familia, como mencioné antes. En ningún momento se hace aburrida, pues tiene la duración correcta y es a su vez muy dinámica ya que siempre aparecen nuevos problemas. 

El final es excesivamente predecible, que hasta se puede adivinar desde un principio. Pero no por eso malo, al contrario, en lo personal me gustó mucho. La resolución adecuada para esta entrañable y simpática película.

Divertida, entretenida y familiar, perfecta para ver sin esperar demasiado de ella. Steve Martin se distingue con su buen humor y muy adecuada interpretación de las escenas dramáticas, junto con el grupo de niños que sin duda consiguen sacar unas cuantas risas con sus travesuras. 

Si fracaso como padre, nada de lo que haga importa mucho.

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