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lunes, 7 de diciembre de 2020

Reseña: The Queen's classroom

Título: The Queen's classroom.
Título original: Yeowangui Kyosil.
Idioma original: Coreano.
Actores principales: HyangGi Kim, HyunJung Ko, BoGeun Chun, ShinAe Seo y SaeRon Kim.
Género/características: Drama/melodrama, comedia y escolar.
Año: 2013.
País: Corea.
Episodios: 16.
Duración aprox. de los episodios: 1:04 hs.
El drama se centrará en YeoJin Ma (HyunJung Ko), una maestra de primaria de sexto grado y sus estudiantes HaNa Shim (HyangGi Kim), DongGoo Oh (BoGeun Chun), BoMi Eun (ShinAe Seo) y SeoHyun Kim (SaeRon Kim) que se rebelan en su contra. La maestra Ma es muy realista con sus alumnos de primaria, mostrándoles lo difícil que es vivir el mundo. En lugar de ser un escudo para sus estudiantes, ella misma se convierte en la autoridad y a menudo empuja a sus alumnos hasta el borde, mediante chantajes y otras artimañas. 

Toda la clase 6-3 (clase 3 del sexto grado) se rebela contra la incomprensible actitud educativa de la maestra Ma. A veces se traicionan entre sí, a veces ayudan a los demás y poco a poco se dan cuenta del secreto de la realidad y de sus propias visiones del mundo.

Llegué a este drama por el videoclip de una de sus canciones; me pareció interesante que no fuera la clásica comedia romántica y, sin mucha expectativa, me aventuré a verlo. Si bien en un principio fui bastante crítica, poco a poco conecté con la protagonista y, pese a sus fallos, disfruté de la historia.

Como menciono, la trama es diferente a lo que suelo ver y lo cierto es que estaba ansiosa por cambiar un poco, pues los kdramas suelen caer en los mismos tópicos una y otra vez. Por tanto, esta obra inclinada hacia lo infantil —que toca temas duros igualmente—  se presentaba perfecta para variar. La premisa principal, sin ser en especial innovadora, tampoco está tan trillada, y eso era justo lo que buscaba. 

Los personajes, por su parte, me encantaron. Aunque hay algunos que parecen muy estereotipados al inicio, se los va profundizando y muestran una correcta evolución con el desarrollo del argumento. Su construcción es gradual y acertada, en la mayoría de los casos. Además, me gustó el hecho de que hubiese muchos personajes y todos tuvieran su debida participación, ninguno da la sensación de que sobre. Y, dejando de lado a los niños, no puedo olvidarme de destacar a la maestra, quien se muestra como la villana suprema durante gran parte de la serie y es fácil detestarla como antagonista que es. 

Si bien existían algunos mínimos toques de romance, pues los chicos se estaban iniciando en el amor, me complació que se centrara en la amistad. El grupo protagonista era diverso y no siempre congeniaban, pero al final logran forjar una leal y valiosa amistad. Ese proceso sin duda fue lo que más me agradó ver. 

En lo personal, suele ser sencillo para mí adentrarme en una historia y que esta me genere muchos sentimientos, aun así, cuando sucede siempre lo valoro. En este caso ocurrió y la emoción que predominaba en mí tendía a ser el enojo: con la protagonista por dejarse pisotear, y con todos los que la hacían pasar mal. Creo que es un gran punto a favor cuando un personaje consigue hacerte llegar a ese nivel de empatía, aunque también el hecho de que fuera una niña se lo hizo fácil. 

Debo admitir que al principio sentí que el ritmo iba muy lento; parecía que no progresaba y que siempre la situación estaba igual, o peor. Lo cierto es que no es así: todos los capítulos tienen un buen contenido, solo que se va avanzando con pequeños y muy sutiles pasos que, sin ser al inicio muy relevantes, se percibirá su real importancia al continuar la trama. De todos modos, este comienzo pausado e incluso algo frustrante se arregla cuando el estado de la protagonista en la clase mejora, y entonces se vuelve más ágil. 

Los pasados de algunos de los niños se van relevando de a poco y de manera muy natural, lo cual fue acertado. Fueron entretenidos de ver para entenderlos mejor, no obstante, tal vez resultaban demasiado trágicas todas, incluso yendo a tono con la serie. 

Por desgracia, en otros aspectos la exageración se llevó a tales extremos que me costaba creérmelo. En primera instancia: el exceso de desdichas que sufrían los alumnos de la clase —sobre todo la protagonista—.  Y en segunda: se planteaba situaciones que una persona con un mínimo de sentido común no haría, y eso me sacaba de quicio. Estos dos puntos fueron los que, en mayor medida, le quitaron un realismo que hubiese ayudado a la historia. Reconozco, de todos modos, que —al menos lo primero— contribuyó a que el argumento pudiera seguir su curso y que al final terminara súper encariñada con los personajes, al haber pasado con ellos por tantos momentos malos. 

Respecto a lo técnico no puedo resaltar ni quejarme demasiado, se mantiene en un nivel promedio para los kdramas de su estilo. Quizá lo más destacable fueron un par de canciones que me gustaron bastante, pero no consideraría a su banda sonora de las mejores que he escuchado. 

En cuanto a actuaciones, creo que la protagonista adulta hizo un gran trabajo: su personaje es muy creíble desde el inicio y, a pesar de que la pobre tuvo que aguantar casi los 16 capítulos con un rostro inexpresivo, logró transmitir esa aura malvada que necesitaba. Por su parte, los niños también lo hicieron bien, aunque un detalle que me dio gracia fue la cara de la pequeña protagonista cuando se sorprendía: se veía muy exagerada y no pude evitar que me resultara cómico. De cualquier manera, fue un correcto elenco.

El final fue satisfactorio para mí. Después de tanto sufrimiento junto a los niños, verlos sonreír era un alivio y me dejó contenta a la par. Aporta, además, una interesante reflexión sobre la sociedad en general, la educación y lo individualistas que a veces somos. En resumen, me dejó con una sensación positiva pese a todo lo que ocurre entremedio. 

No es una obra que pudiera recomendarle a todo el mundo, ya que quienes no soporten el melodrama puede que se sientan hastiados aquí. Sin embargo, puede llegar a entretener gracias a su alegre y decidida protagonista y los momentos de comedia, amistad y aprendizaje que presenta.

—Si hago lo que dice la maestra bruja, todo el mundo va a ser un marginado algún día. Incluso si las calificaciones son buenas, incluso si tus padres te felicitan y te tratan bien, un marginado nunca puede ser feliz. Yo, aunque sea sola, no voy a dejar que mis amigos se conviertan en marginados.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Reseña: Monk

Título: Monk.
Título original: Monk.
Idioma original: Inglés.
Actores principales: Tony Shalhoub, Traylor Howard, Ted Levine y Bitty Schram.
Género: Policial, comedia, drama.
Año: 2002.
País: Estados Unidos.
Episodios: 125 (8 temporadas).
Duración aprox. de los episodios: 42 minutos.
Adrian Monk (Tony Shalhoub) era un brillante detective de homicidios que trabajaba para el departamento de policía de San Francisco (California) hasta que su esposa Trudy falleció en un atentado con coche bomba. A consecuencia del accidente, Monk sufre una crisis nerviosa que le deja sin querer salir de casa durante los tres años siguientes. 

Ayudado por su amiga y enfermera de profesión Sharona Fleming (Bitty Schram), Monk comienza a trabajar como detective privado freelance con la esperanza de convencer a su antiguo jefe, el Capitán Stottlemeyer (Ted Levine) de que le deje volver al cuerpo.

La atención obsesiva de Monk por los detalles inapreciables para los demás, le conduce a discrepar siempre de las teorías aparentemente más obvias, a encontrar patrones de conducta, conexiones entre casos y personas, etc. Mientras ayuda en casos de crímenes, continúa investigando la muerte de su mujer, el único caso que no ha sido capaz de resolver aún.

Esta serie la conocí hace años, ya que mi madre la veía de vez en cuando. Dado que era más chica, las series policiales que ella solía mirar no me gustaban. Esta, sin embargo, y seguramente por su gran humor, era de mis favoritas. Por ello, con el buen recuerdo que tenía, decidí ponerme a verla entera.

La trama no es muy original, pues es bastante común la fórmula del «genio» que ayuda a la policía a resolver diferentes crímenes. En estas historias el peso de la serie recae en los hombros del protagonista, ya que él es la clave para aportar algo entretenido y original, y en este caso, Monk me parece fantástico en ese rol.

Su trastorno obsesivo compulsivo lo convierte en un personaje muy particular. Que si bien en ocasiones su comportamiento puede ser desquiciante, y se comprende con facilidad la frustración del resto de personajes que conviven con él, también llega a ser muy entrañable. Por más que es alguien serio, tiene comportamientos muy inocentes que logran convertirlo en un personaje tierno por momentos. Sin duda, consigue ganarse la simpatía del espectador sin esfuerzo.

El resto de los personajes no están mal, aunque no llegan ni de cerca al nivel del protagonista. Pese a que me agradaron y creo que cada uno de los secundarios le agregó algo interesante a la serie, teniendo una singular relación con el protagonista que lo ayudaba a este de diferentes maneras, no lograron destacar demasiado por sí solos ni se los echa muy en falta si no aparecen.

En un principio los casos tratados me resultaron muy amenos, no obstante, luego de unos cuantos ya empiezan a percibirse repetitivos. Si bien se alterna entre dos formas de presentar el misterio —mostrar quién fue el asesino e intentar averiguar cómo lo hizo, o simplemente no saber quién fue—, suele seguir un procedimiento general semejante. A su vez, a pesar de ser muy rebuscados en ciertos casos, donde es casi imposible descubrirlo antes que el protagonista, en otros es muy fácil de deducir el desenlace.

Aunque se intenta variar, en lo personal sentí que era mucho de lo mismo, pocos fueron los capítulos que se me hicieron innovadores. A pesar de esto, consigue entretener y no está mal para ver episodios sueltos, pero mirar la obra completa puede terminar siendo cansino.

Aun así, me provocaba ganas de avanzar con la esperanza de llegar a algún capítulo donde ocurriera algo relevante en la trama principal o, al menos, algo fuera de lo común en la serie y, por tanto, más llamativo. Esto no ocurría en demasía, por desgracia, y recién se pudo ver con mayor frecuencia en la temporada final.

De cualquier manera, uno de los puntos que me pareció más flojo fue la falta de realismo. Pese a ser claro que se inclina hacia el lado humorístico en lugar del policial, teniendo incluso momentos que rozan lo absurdo, también trata temas complicados y dramáticos, y si bien lleva ambos lados por separado correctamente, al combinarlos no terminaba de convencerme. 

En lo personal, las situaciones que me resultaron raras eran lo rebuscado de los crímenes —o en la forma que tiene Monk de resolverlos— y el motivo —muchas veces con poca lógica— que tienen los asesinos para cometerlos. Como es evidente, esto puede encajar en historias que no se toman en serio a sí mismas o —teniendo en cuenta que trata homicidios— que tengan un humor negro característico. Aquí no sentí que llegaran del todo a ese punto, por lo que quedaba en un lugar intermedio un tanto extraño.

Por otro lado, olvidando esas ocasiones particulares, como serie humorística funciona. Tiene momentos que llegan a ser muy graciosos, y prácticamente todos ellos son causados por el protagonista, su singularidad e ingenuidad, aunque los otros personajes aportan lo suyo. No obstante, sin llegar a ser hilarante. Su humor es correcto y en general bien utilizado, pero tal vez algo repetitivo.

Con respecto a la extensión, considero que se excedieron con sus ocho temporadas. Entiendo que cuando una serie tiene éxito se intenta seguir con ella lo máximo posible, aun así, en este caso creo que con un par de temporadas menos habría ido igual de bien o hasta mejor; sin embargo, tampoco es algo que moleste en exceso ni se haga insoportable de ver.

El guion era correcto sin mayor destaque. En algunas circunstancias los diálogos no se sentían naturales, pero fueron muy pocas las veces en que percibí esto. Por otro lado, la banda sonora me agradó, las melodías dentro de la serie se utilizan de modo acertado y los temas de apertura me encantaron.

En cuanto a los efectos especiales, maquillaje y demás, fueron muy flojos. Se notó que no le dieron mucha importancia a esto o que no tuvieron los recursos para trabajarlo mejor. Teniendo en cuenta que —aunque más centrado en el humor— era una serie policial, esta característica merecía un mejor cuidado. No obstante, en general cumplía adecuadamente con su apartado técnico, sin sobresalir.

El final me gustó mucho. Toda la última temporada fue sin duda la más entretenida. En ella se puede ver un avance significativo del protagonista en comparación a las anteriores, que es lo que el espectador espera desde el comienzo. Tuvo además partes lindas y sentimentales, que sin ser lo mejor que trataron en la serie, no estuvieron mal. En resumen, me pareció un final acertado, esperado y bonito, que me dejó satisfecha.

Una serie donde predomina el humor y lo utiliza de manera apropiada, basándose en su particular e interesante protagonista, quien se roba toda la atención. Por desgracia, también es repetitiva y no termina de encontrar su lugar entre el realismo y lo absurdo, aunque esto no imposibilita su disfrute, sobre todo si se mira en capítulos sueltos y no de forma continua. 

—No es una maldición, es un don. ¿No te das cuenta? (…) Tal vez para eso estoy aquí, para recordártelo.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Reseña: Q10

Título: Q10.
Título original: Kyuuto.
Idioma original: Japonés.
Actores principales: Takeru Sato, Atsuko Maeda, Misako Renbutsu y Kento Kaku.
Género: Romance, ciencia ficción, drama.
Año: 2010.
País: Japón.
Episodios: 9.
Duración aprox. de los episodios: 46 minutos.
Heita (Takeru Sato) es un chico normal de secundaria que aún no ha mostrado un interés real en el romance. Sus días transcurren tranquilamente hasta que se encuentra con una chica robot —Q10 (Atsuko Maeda)— abandonada y, sin quererlo, la activa.

A partir de ese momento, ambos comenzarán a vivir diferentes experiencias que les harán aprender sobre la amistad, el amor y la vida.

Esta serie la encontré recomendada en un blog hace ya unos cuantos años, la vi por primera vez para intentar quitarme otra obra de la cabeza, y más que nada porque era bastante cortita. Debo decir que, aunque me lo pasé estupendo mirándola, se borró de mi memoria tan rápido que tuve que volverla a ver para hacer la reseña, puesto que no recordaba prácticamente nada.

El argumento empieza siendo algo típico, pues las tramas donde un chico encuentra a una chica robot, en Japón, son bastante común; sin embargo, me gustó mucho cómo se trató aquí. No se centra por completo en esta idea, sino que se irán revelando las diferentes historias, dificultades y pensamientos de varios personajes. En lo personal, me encantó esto porque hizo que el conjunto fuese más dinámico y entretenido.

Por su parte, los personajes no caen en ser absolutos estereotipos. Algunos comienzan algo flojos, pero logran ganar carácter y consiguen tener una personalidad definida. La variedad también ayuda, y me agradó las relaciones que van formando, tanto amorosas como de amistad o admiración. A mi parecer, cuenta con un buen elenco de personajes.

Aun así, estos pueden resultar un poco extraños —en especial al principio, ya que luego uno se acostumbra a sus personalidades—, más que nada por las actuaciones un tanto exageradas de los actores. Y no es solo uno o dos, todos poseen comportamientos extravagantes o reacciones desmedidas, que si bien por un lado dificultan el realismo, por el otro contribuyen mucho al humor.

Hablando de actuaciones, tengo que hacerle una mención especial a la protagonista. Su interpretación de la robot me fascinó: entre el gran desempeño de ella y los efectos de sonidos que se utilizaban con acierto para sus movimientos, convencía de que se trataba de una máquina.

Pese a que conocer a todos los personajes me agradó, ninguno de ellos me cautivó por completo. Las historias eran interesantes, pero no me generaban ningún sentimiento especial. Algo extraño en mí ya que suelo adentrarme al argumento y conectar rápido. Esta creo que fue la principal razón por la que, aunque disfruté mirándola y hasta encontré algunas cosas que en verdad me encantaron, se me hizo muy fácil de olvidar.

Además de las escenas de amistad, que posee algunas muy bonitas, el romance también está bien llevado. Me atrajo tanto en la pareja principal como en las de otros personajes; se maneja un amor muy tierno, profundo y sincero. En los protagonistas puede parecer que comienza deprisa, sin embargo, el desarrollo va a un ritmo correcto.

La verdad es que supieron resolver la serie de manera acertada. Para ser tan pocos episodios, la trama se adapta a la perfección y no lo sentí para nada apresurado. Quedé conforme con cómo se lleva toda la situación: primero apela a un humor que funciona bien, pues tiene escenas divertidas que amenizan adecuadamente los capítulos; luego se inclina hacia el romance y por último se centra en el drama e incluso algo de tensión por el misterio que envuelve a Kyuuto —Q10—. Fue una correcta forma de exponer el argumento y llevar al espectador por él explorando diferentes emociones.

Asimismo, el guion me gustó lo suficiente. Cuenta con diálogos muy interesantes a pesar de que a veces quedan poco naturales. El recurso de la voz en off del protagonista me encantó, pues creo que ayudó mucho a comprenderlo y sentirlo cercano. Por otro lado, la música me pareció correcta, aunque sin gran destaque. No obstante, en las escenas sin diálogos —que son bastantes— contribuye a crear el ambiente apropiado.

Logran generar momentos muy bellos con escenarios simples. También captó mi atención, como un detalle, que tiene algunos ángulos de cámara poco comunes. Y, en general, con esa iluminación cálida en la mayoría de las escenas consiguen un ambiente nostálgico que combina a la perfección con la historia. Por lo que, en el apartado visual, si bien no llega a ser maravilloso, se presenta con un toque único y llamativo.

Creo que, aparte de lo que ya mencione sobre los personajes, lo único que no llevaron como es debido fue el realismo. Y, por supuesto, no me refiero al hecho de que convivieran con una robot, porque eso se sentía natural, sino a las actitudes o situaciones absurdas en las que a veces caían los personajes.

Para ir terminando, diré que el final me gustó mucho. La resolución del misterio me resultó adecuada, así como la manera en que transcurren los últimos capítulos: sin apresurarse. Quedó muy bonito y coherente con lo anterior, por lo que me dejó satisfecha.

Una serie con trama y personajes entretenidos, que organiza y equilibra cada uno de sus componentes, desarrollándolos de buen modo y dándoles, al final, una conclusión digna. Aunque no llega a sobresalir, se disfruta siempre que no se tenga altas expectativas.

—Amé a Kyuuto tanto como amé al mundo.

viernes, 17 de agosto de 2018

Reseña: Full house take 2

Título: Full house take 2.
Título original: Pul Ha-U-Seu take 2.
Idioma original: Coreano.
Actores principales: JungEum Hwang, MinWoo No y KiWoong Park.
Género: Romance, comedia, drama.
Año: 2012.
País: Corea.
Episodios: 16.
Duración aprox. de los episodios: Dos partes de 32 minutos cada una. 
ManOk Jang (JungEum Hwang) ha estado viviendo con su abuelo desde pequeña enseñando Aikido, creó también la galería Manokee a escondidas de su abuelo. Por una deuda se convierte en la estilista del famoso grupo TAKE ONE, un dúo compuesto por TaeIk Lee (MinWoo No) —arrogante, perfeccionista y autoexigente— y KangHwi Won (KiWoong Park) quien es todo lo contrario a TaeIk: muy amable y tranquilo. 

TaeIk, quien estuvo obligado a convertirse en un ídolo para recuperar la casa donde vivió con sus padres, empezará a tener sentimientos por ManOk, al igual que su compañero KangHwi. Este sentimiento que comparten los dos hará que ambos ídolos empiecen una gran rivalidad.

A pesar de la decepción que tuve con Full house, tenía bastantes expectativas para este, y por suerte fueron cumplidas, incluso casi sobrepasadas. Me encantó este drama y hasta me resultó muy difícil de terminar, puesto que no quería que acabara.

A pesar de que la historia a grandes rasgos no es verdaderamente original, y de hecho, es bastante similar en estructura a la mayoría de los dramas coreanos de estos géneros, la verdad es que me gustan los clichés cuando, a pesar de haberlos visto muchas veces, logran atraparme; justo como me ocurrió esta vez. Además, hubo ciertos puntos en la trama que no me esperaba para nada y me encantaron. Gracias a esto, no resulta demasiado predecible en su desarrollo, pese a que la resolución sí es la que cualquiera puede esperarse.

Todos los detalles que no me convencieron en el primer drama de Full House, aquí fueron corregidos, logrando que me gustara mucho más. Primeramente, la coherencia del drama es MUCHO mejor. Las situaciones —en general— no resultan absurdas, y todo es bastante creíble y sensato. Caía en lo típico de que los personajes no hablaban de sus problemas, consiguiendo así complicar más las cosas, pero salvo por esto, no recuerdo que hubiesen otros momentos en donde los personajes se comportaran de forma estúpida. Y agradezco eso, pues detesto cuando pretenden que te creas que de verdad una persona con un mínimo de sentido común, haría cosas tan idiotas.

Los personajes me fascinaron, es cierto que son estereotipados y clichés a más no poder, pero a pesar de eso los disfruté mucho. A Minwoo lo había visto actuar ya en My girlfriend is a gumiho y estaba ansiosa por verlo como protagonista esta vez. Quizá eso influyó para que su personaje me conquistara tanto, aunque en general los protagonistas con una personalidad como la suya siempre me suelen gustar. Aquí tiene un estilo más afeminado, que al principio no me convencía, sin embargo, a medida que su personaje toma fuerza esto queda en un segundo plano y me gustó igualmente. Por otra parte, la protagonista me agradó, tiene la clásica personalidad amable, divertida y trabajadora que intenta hacer que empatices rápidamente con ella, y en mi caso funcionó. Y por último de los principales, KangHwi fue otro personaje con el cual me encariñe muchísimo. El trío principal me pareció muy bueno en esta ocasión, del mismo modo que las relaciones que formaron entre ellos.

Con lo que respecta al resto de personajes, igualmente me gustaron. Todos aportaron en su debida medida algo interesante a la historia, ninguno me pareció que tuviera una actuación inútil. Y fue interesante que personajes que en un principio no parecen resaltar mucho, al avanzar la historia toman un rol más relevante.

El romance fue otro de los elementos que me cautivó. Pese a no ser uno de sus puntos más fuertes, me gustó cómo se desarrolló y la forma en que los personajes se fueron enamorando. Sobre todo TaeIk, pues fue el que más cambió debido a sus nuevos sentimientos. Él también fue uno de los principales causantes de las buenas escenas de humor que posee la obra. Recuerdo haberme reído bastante con ciertas situaciones que ocurrían. Aunque si tengo que destacar lo que mejor se trató, sin duda, sería el drama. Además, me agradó que no solo girara entorno a la pareja, sino que este era muchas veces ocasionado por otras circunstancias.

Justamente eso fue algo que me encantó de este drama, y que en general me suele gustar en cualquier drama de este estilo: que no todo se centre en el romance de los protagonistas. Pese a no haber una pareja secundaria para desviar la atención, sí que ahonda en otros temas, principalmente el trabajo de los personajes y las consecuencias que trae ser un cantante famoso en Corea. 

El asunto de los rumores y cómo las compañías están dispuestas a todo para evitar que sus artistas tengan mala fama, y la extrema locura de los fans —sobre todo esas que se ponen violentas cuando su ídolo tiene pareja— me parece un tema muy interesante de tratar, y que, sin duda, fue un componente que le sumó atractivo a la historia. Por otra parte, los breves momentos en donde se enseñaban algunas vivencias de la infancia de los protagonistas me parecieron acertadas, servían para entenderlos un poco mejor en el presente.

En el aspecto musical me agradó, pero no fue de las bandas sonoras más bonitas que he oído. Además, aunque en lo personal la canción principal de Take One me gustaba, sentí que la repetían en exceso. Tampoco destaca mucho visualmente, no tiene escenas demasiado deslumbrantes. No obstante, con su simpleza logran de cualquier manera un buen impacto. 

Quiero mencionar un pequeño detalle que me molestó un poco, y fue el abuso de los flashback —o analepsis, como gusten llamarlos—. Yo entiendo que se utilice de vez en cuando para refrescar la memoria del espectador, sin embargo aquí lo usaban para rememorar momentos que habían ocurrido en el mismo capítulo, totalmente innecesario. Creo que podrían haber conseguido que se notara cuando un personaje estaba recordando algo, sin tener que volver a mostrar esa escena. En mi opinión, tomaron el camino fácil al hacer eso. Y bueno, simplemente me disgustó un poco, pero es un detalle menor de cualquier manera.

No obstante, en ningún momento me resultó aburrido, todo lo contrario. Se me pasó terriblemente rápido y hasta me hubiese gustado que siguiera un par de capítulos más. De todas formas, está muy bien llevado en sus 16 episodios, no se estiraron en demasía los problemas.

Con respecto al final, pese a que me gustó y estuvo de acuerdo a la serie, en el aspecto romántico fue extremadamente previsible. De todos modos, como ya he dicho, me costó mucho terminarlo puesto que no quería despedirme de los personajes. Aunque al hacerlo, también quedé con un sentimiento de satisfacción. La verdad es que no me puedo quejar, me gustó mucho este drama, de principio a fin.

Realmente lo pasé muy bien mirando esta obra. La trama —con buen drama y humor—, sus personajes interesantes y su pareja principal en conjunto me enamoraron, y logró que quisiera recomendarlo a todo el que disfrute de los dramas coreanos de este estilo. 

—La cosa más importante, para mí, es vivir protegiendo a las personas que amo. Solo entonces, no tendré nada que lamentar.

jueves, 19 de enero de 2017

Reseña: Dr. Frost

Título original: Dakteo Peuloseuteu.
Idioma original: Coreano.
Actores principales: ChangUi Song, EunChae Jung, JiRoo Sung y JungWoo Choi.
Género: Policial, misterio, drama.
Año: 2014.
País: Corea.
Episodios: 10.
Duración aprox. de los episodios: 1 hora.


El Dr. Frost (ChangUi Song) se convirtió en profesor de psicología a una edad temprana. Es muy inteligente, pero tiene dificultades para simpatizar con otros debido a una lesión en el lóbulo frontal. Durante el día, trabaja como consejero ayudando a los equipos de investigación criminal a resolver crímenes violentos, y por la noche trabaja como camarero.

Después de una serie de circunstancias, comienza a trabajar junto a la asistente de enseñanza SungAh Yoon (EunChae Jung), en el centro de consejería. Ambos se dedicarán a resolver los problemas de quienes vayan allí en busca de ayuda.

No mentiré, este kdrama lo empecé a ver por el protagonista y su singular color de cabello, que me llamaba mucho la atención. Es cierto que después de leer la sinopsis mis ganas de comenzarla aumentaron, pues últimamente me atraen en exceso las tramas que involucran problemas psicológicos. A parte de eso, no sabía nada más, por lo que no estaba segura de qué esperar.

Me terminé encontrando con una historia y, sobre todo, unos personajes que me encantaron. El argumento en realidad no es demasiado original, hay muchas series donde un genio ayuda a la policía o detectives a resolver distintos casos criminales. La clave en ellas siempre suele ser el protagonista, y aquí Frost destaca bastante. Aun así, los casos que resuelven son de igual forma entretenidos —algunos más que otros, por supuesto—.

Como mencioné, los personajes me encantaron desde el primer capítulo. Frost es un protagonista misterioso pero igual de cautivador. A pesar de que su falta de sentimientos lo vuelve algo distante, también puede generar situaciones divertidas. Sin duda, es lo que llega a hacerlo tan interesante y convertirlo en la esencia de la serie. Por otro lado, y contrarrestando, se encuentra la protagonista femenina: la asistente Yoon. Su personalidad vivaz y sensible complementa a la perfección a Frost y los convierte en un excelente dúo protagónico.

Asimismo, el resto de los personajes me parecieron muy correctos y bien llevados. Destacando entre ellos al antagonista, que cobra mucha importancia cerca del final, opacando incluso a la asistente Yoon. Me agradó cómo logra generar una imagen de «genio malvado» que se contrapone a la figura de Frost y a la par consigue despertar el desagrado del espectador.

Como me quedé con ganas de más una vez terminado, decidí leer el web cómic en el que se basa, y de paso ver que tan distintos son. Lo cierto es que, aunque en esencia son similares, poseen muchas diferencias. Por lo mismo, tal vez quien haya leído el cómic antes se podría desilusionar al encontrarse con el drama, pero yo adoré ambos. La historia de los protagonistas y sus personalidades se lleva casi idéntica; no obstante, en cuanto a los casos el original está inclinado hacia el humor, tratando problemas simplemente psicológicos, mientras que en la serie estos también involucran crímenes, y en general tiene un tono más serio.

Aun así, y sobre todo en los primeros capítulos, el humor es bueno. Las personalidades de Frost y su asistente lo ponen muy fácil para que surja de manera natural. Y, por otra parte, el romance me enamoró por completo incluso con lo leve que es —apenas unas insinuaciones—. Hacía tiempo que no me pasaba de encantarme tanto una pareja que ni siquiera llega a ser pareja. Y, si bien hubiese apreciado un poquito más de interacciones entre ellos, creo que tal cual está le funciona excelente —después de todo, no es un drama romántico—.

Justo por ello, y el haberla iniciado sin expectativas, quedé sorprendida por lo mucho que me enganchó. A pesar de ser consciente de que el mayor atractivo para mí fueron los personajes, todo el conjunto me agradó en demasía, incluso sin considerarla una obra perfecta. De hecho, sentí que podría haber dado más de sí: me habría gustado conocer mejor a la asistente o explorar cómo Frost empezaba a tener sentimientos, por ejemplo. Sin embargo, no queda de otra que seguir deseando una segunda temporada, o esperar que el autor del webcómic lo continúe y se explaye en el desarrollo de sus personajes.

En el apartado audiovisual se mantiene aceptable, con una musicalización adecuada pero sin destaque y escenas bien logradas en su mayoría. Quizá lo que más le puedo criticar es que el realismo propio de una serie policial no estuvo tan correcto.

Hay algunos puntos en la trama que me parecieron forzados y ciertas situaciones pueden llegar a ser absurdas como, por ejemplo, el final. Y ese fue un punto que me llegó a molestar un poco. Era demasiado obvio quién era el que estaba ocasionando los crímenes, y que Frost no se diera cuenta —cuando en los primeros capítulos te lo muestran como un hombre que puede captar cada mínima reacción corporal para saber cómo se siente en realidad una persona— era bastante frustrante. Así como que las personas que lo sabían no lo dijeran.

De cualquier forma, además del enfado que me provoco toda esa situación, también fue un final emocionante, y de alguna manera, acertado. Se dejaron algunas cosas sin resolver, sin embargo, teniendo en cuenta que la obra original no está acabada, puedo entenderlo. Aunque las últimas escenas dieron a entender —o eso quiero creer— que podría haber una segunda temporada, por lo que quizá decidan darle su propia continuación —así lo espero—. De todos modos, ojalá que el autor del webcómic lo continúe porque, al menos yo, estaré ansiosa por saber más sobre Frost.

Una historia no demasiado original, pero donde se encuentran varios personajes interesantes que, sumados a unas acertadas dosis de drama, humor y misterio, la vuelven muy entretenida de ver.

—Debe ser una tortura no poder mostrar tus emociones. Al intercambiar sentimientos, las personas reafirman su existencia. Pero aquéllas personas que se ven forzadas a reprimir sus emociones, aquéllas que esconden lo que sienten tras una máscara, o aquéllas que jamás conocieron qué es un sentimiento… ¿Cómo se supone que reafirmen su existencia?

viernes, 8 de abril de 2016

Reseña: Coffee prince

Título: Coffee Prince (o The 1st Shop of Coffee Prince).
Título original: Keopipeulinseu 1 Hojeom.
Idioma original: Coreano.
Actores principales: EunHye Yoon, Gong Yoo, SunGyun Lee y JungAhn Chae.
Género/características: Romance, comedia, drama y gender bender (transgresión de género).
Año: 2007.
País: Corea.
Episodios: 17.
Duración aprox. de los episodios: 1:00 hs.
La historia se centra en la vida de EunChan Go (EunHye Yoon), una chica con una madre un tanto excéntrica y una hermana menor a la que tiene que cuidar. Debido a su previa experiencia en el Taekwondo, EunChan ha ido adquiriendo una personalidad fuerte y ha tenido que dejar su feminidad para poder ayudar mejor a su familia con diferentes trabajos. A causa de esto, su forma de vestir y expresarse hacen que sea usualmente confundida con un hombre.

HanKyul Choi (Gong Yoo), hijo de una familia reconocida y exitosa, por decisión de su abuela debe co-dirigir una cafetería para demostrar lo que es capaz de hacer; es así que contrata a EunChan —a quien cree un hombre—, para trabajar con él en "Coffee Prince". Sin embargo, HanKyul empieza a tener sentimientos por ella, sin dejar de considerarla un hombre, poniendo en duda su propia sexualidad.

Pese a tener también sentimientos por él, EunChan no se atreve a confesarle que es una mujer debido a que solo hombres pueden trabajar en la cafetería.

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de mirar esta obra, ya que su sinopsis me había llamado la atención desde el primer momento; sin embargo, por alguna razón, siempre anteponía otra. Por fin, decidida a dejar las demás a un lado, me dispuse a mirarla y, por suerte, cumplió mis expectativas.

El argumento no es demasiado original, pues el tema central se ha visto ya, pero, como en lo personal me gusta y atrae, para mí no fue un inconveniente. Y, aunque tenga algunos clichés, el modo en que se llevó fue interesante y le dio un toque especial.

Los personajes me parecieron fantásticos. En primer lugar tengo que resaltar a la protagonista, EunChan, ya que me encantó: pese a que es similar en algunos aspectos con la mayoría de protas de dramas como este, ella tenía la particularidad de ser un poco masculina de forma natural, haciéndola encajar a la perfección en este argumento. Además del hecho de que era muy trabajadora, divertida y alegre y, sin duda, un personaje principal con el cual era fácil empatizar y que conseguía llevar la trama de manera amena.

Claro que no es la única, las historias de los demás personajes, tanto principales como secundarios, me gustaron mucho. Siempre apoyo el que no se centre por completo en los protagonistas y que se dé algo más de información sobre el resto. En este caso, explotaron bastante este recurso, aunque por desgracia en algunos casos no acababa de ser tan entretenido e incluso enlentecía —con levedad— la serie.

Asimismo, los vínculos entre los personajes estaban conseguidos; se mostraba gran compañerismo entre los integrantes del café, tanto a través de escenas bonitas de sus momentos juntos, como con sutilezas. Lograron encajar sus diferentes personalidades muy bien, creando un estupendo grupo. Las relaciones de amistad eran naturales, de seguro favorecidas por la unión entre los actores. Por su parte, las relaciones familiares y románticas estuvieron geniales de igual modo.

Lo sentí como un drama bastante coherente y realista: los sentimientos y problemas fueron retratados de excelente forma por los actores y eran situaciones —dentro del contexto de ficción— creíbles. El drama, la comedia y el romance convivían en equilibrio y sin que se exageraran.

Me agradó en demasía el enamoramiento de la pareja principal, el cómo comenzaron su relación y, sobre todo, que el protagonista masculino fuese atraído por EunChan pese a creer que ella era un chico. Me resultó correctamente expuesto el tránsito por sus cuestionamientos y conflictos internos, hasta su resolución. Aparte de dejar un buen mensaje, fue una manera muy certera para demostrar el amor que se profesaban ambos.

Por tanto, no es una sorpresa que el romance me haya encantado. El camino que recorre su relación es justo como prefiero se den las parejas: al principio entablando una gran amistad, volviéndose casi íntimos y, de a poco, descubriendo nuevos sentimientos que intentan contener hasta que ya no pueden más. Lo encontré sumamente agradable y tierno este trayecto, sumado a la especial satisfacción que sucede cuando por fin se declaran su afecto.

Además de la estupenda ejecución del drama y el romance, lleva excelente el humor: posee escenas y diálogos muy divertidos, con personajes que aportan mucho en este aspecto con sus personalidades extrovertidas y hasta extravagantes. Sin duda, es uno de sus puntos fuertes, y lo sabe equilibrar con los otros dos componentes para que ninguno resulte cansino.

Como casi siempre digo con los kdramas, en términos técnicos suelen permanecer en un estándar, y pocas son las series que lo superan o que se quedan por debajo. En esta ocasión, considero que se mantiene en el promedio; destacando quizá la realización de escenas: bien construidas y llevadas por los actores, que consiguen crear un ambiente de familiaridad y a veces intimismo maravilloso.

Otro de mis factores favoritos ocurre en la resolución, pues esta obra no estira los problemas hasta el último segundo; en el desenlace, el conflicto central es resuelto bastante temprano y luego se dedica solo a disfrutar de la pareja principal. Encuentro esto muy satisfactorio, y no puedo dejar de alegrarme cuando se le otorga el suficiente tiempo al final para desenvolverse como corresponde.

No obstante, y a pesar de tener varios episodios que son casi por completo enfocados en los protagonistas, donde podrían haber resuelto sin contratiempos todas las situaciones con solo prescindir de un par de escenas románticas, sentí que algunos temas con otros personajes no se terminaron de cerrar de forma apropiada, lo que es una pena. Aun así, quedé contenta con el final.

Pese a la trama poco original, el correcto enfoque y acertado manejo de sus elementos hicieron que este kdrama resultase muy agradable. La pareja protagonista y el compañerismo entre los integrantes del café sobresalen, siendo los encargados de entregar escenas memorables.

—No quiero que renuncies a algo solo porque me amas. Quiero ser tu apoyo, así puedes crecer y progresar.